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Farmacia Comunitaria    Legislación Farmacéutica   

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Nadie duda ya de la consolidación imparable de la farmacia asistencial en nuestro país. Una senda de renovación marcada por una lenta, pero segura, recuperación económica, que se confirmó de nuevo en 2015. La profesión ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos y hacerles frente con ilusión.

Los nuevos roles profesionales de la farmacia del siglo XXI, necesarios para hacer frente a los nuevos retos presentes en una sociedad que cambia constantemente (envejecimiento de la población, cronicidad, crisis económica, avances tecnológicos, integración de la sanidad…) han calado hasta la médula en nuestros profesionales.

Aquellos propósitos de renovación que sonaban innovadores en la famosa Declaración de Córdoba del 23 de octubre de 2014 se han consolidado, han sido interiorizados por los farmacéuticos y puestos en práctica en todos los rincones de nuestro país, y nadie pone en duda que la profesionalización, la cartera de servicios remunerados desde la administración, la atención farmacéutica, la asunción de atribuciones en el entorno sociosanitario y la mayor integración de la farmacia en el SNS son el camino a seguir.

La puesta en valor del medicamento, y de la prestación farmacéutica, son aspectos ineludibles, ligados además al mantenimiento del actual modelo de farmacia, que pasa por el binomio propiedad-titularidad, por enésima vez cuestionado y colocado en el centro de la polémica el pasado 2015, en este caso por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. Un avance importante que se ha producido también en el ejercicio pasado ha sido en el campo de la ansiada interoperabilidad de la receta electrónica. En el año 2013 se inició un pilotaje, con el objetivo de poner a prueba el sistema de interoperabilidad, detectar los aspectos susceptibles de mejora y corregirlos antes de su implantación generalizada. Las CCAA participantes fueron Canarias y Extremadura, coordinadas por el MSSSI. Tras la finalización del pilotaje, el 7 de julio de 2015 se consolidó el arranque efectivo del proyecto, llevándose a cabo la primera dispensación a una paciente, en una farmacia en Canarias, de medicamentos prescritos en Extremadura.

Tras la finalización del pilotaje, el proyecto continúa desarrollándose para coordinar la incorporación del resto de CCAA y las mutualidades, así como para ampliar las funcionalidades (inclusión de efectos y accesorios, bloqueos cautelares, confidencialidad en la dispensación de algún tratamiento, etc.) y la extensión a la asistencia sanitaria privada.

Copago en la sombra

Otro aspecto importante es la necesaria vuelta al canal de la farmacia comunitaria de los medicamentos que siendo de Diagnóstico Hospitalario, se han convertido en Dispensación Hospitalaria (DH-DH), y que en la mayoría de los supuestos han sido eliminados de este canal por cuestiones puramente economicistas. El Observatorio del Medicamento de la Federación Empresarial de Farmacéuticos Españoles (FEFE) calculó en marzo de 2016 la diferencia del gasto para el SNS entre la dispensación de medicamentos de Diagnóstico Hospitalario (DH) en hospitales y oficinas de farmacia. En términos exclusivamente económicos esta diferencia no llega al 9,30%, pero si se tiene en cuenta el “copago en la sombra” que suponen los desplazamientos y pérdida de horas de trabajo de los pacientes, la diferencia sería inexistente.

En el estudio presentado por FEFE se detallan los costes de uno y otro tipo de dispensación teniendo en cuenta que la aportación de los beneficiarios, extendida a la dispensación hospitalaria por el Real Decreto Ley 16/2012, no pudo llegar a aplicarse y que ha sido abolida por la Ley de Presupuestos para 2016. Esto implica que, en caso de dispensarse estos medicamentos en oficinas de farmacia, estarían sometidos al régimen de aportaciones que les corresponda, y tendrían un menor coste para el sistema. Otra consideración son los descuentos y deducciones que soportan las farmacias desde el Real Decreto Ley del año 2000 y los aparecidos en 2010 y 2011, que disminuyen el coste respecto a la dispensación hospitalaria, y la fijación de márgenes inferiores para los productos de precio superior a 143 euros PVP. Todo este conjunto de aportaciones, deducciones y descuentos proporciona una diferencia poco significativa del posible ahorro de la dispensación en hospitales, con un factor socioeconómico de difícil medición, pero muy importante, que es el mencionado copago en la sombra: los desplazamientos y pérdidas de horas laborables de 774.000 pacientes.

En términos globales, la vuelta a oficinas de farmacia de todos los medicamentos de dispensación hospitalaria cuyo seguimiento y control no se encuentra justificado por la AEMPS tendría un bajo coste: únicamente un aumento de un 0,4% de las recetas. En cambio, representaría un incremento de la facturación del 6%, y un considerable aumento de las escalas de deducción y descuentos para todas las farmacias.(…)

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por Publimas Digital,S.L.


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