La fotoprotección, una obligación que va mucho más allá de ponerse una crema


16-06-2017

Nos recuerdan los expertos que la fotoprotección no es una acción es una actitud. Y por suerte vamos avanzando y asentando conciencia de la necesaria protección de la piel para evitar el daño solar. Queda mucho camino por recorrer pero vamos aprendiendo a disfrutar del sol con responsabilidad.

La fotoprotección no consiste únicamente en ponerse una crema, nos recuerdan los dermatólogos. Existen tres frentes para hacerla efectiva: el tiempo de exposición, que no debe ser excesivo ni en las horas centrales del día. Hacer uso de la ropa como protección (sombreros o gorras, pañuelos, gafas de sol, camisetas, ...

La fotoprotección no consiste únicamente en ponerse una crema, nos recuerdan los dermatólogos. Existen tres frentes para hacerla efectiva: el tiempo de exposición, que no debe ser excesivo ni en las horas centrales del día. Hacer uso de la ropa como protección (sombreros o gorras, pañuelos, gafas de sol, camisetas, sombrilla,…) y proteger la piel con los productos fotoprotectores que salvaguarden de la radiación ultravioleta: hay que aplicar una cantidad generosa y tener en cuenta que su objetivo no debe ser el de alagar el tiempo de exposición.

Lo más nuevo en protección

No más brillos bajo el sol y formatos prácticos y de bolsillo. Estas serían las novedades más destacadas en protección solar. Y es que la incomodidad de proteger la piel del sol ha activado la búsqueda de fórmulas cuyas texturas sean de lo más atractivas para el consumidor. Este año, sin duda, destacan los productos especiales para evitar brillos. Son texturas sensorialmente muy avanzadas porque son fáciles y agradables de aplicar. Dejan la piel satinada, nada grasa.

También destacan los formatos mini (en stick o en  frasco) para poder proteger la piel a cada momento. Y en spray que facilitan la aplicación (muy necesaria) en especial a los deportistas.

No vale guardar más de lo necesario

El que guarda siempre tiene, dice un dicho popular. Pero en el caso de los protectores solares no es lo más indicado. Según nos recuerda el Dr. José Carlos Moreno, miembro de la AEDV  "los productos solares no requieren condiciones especiales de conservación, pero una vez abiertos deben usarse en esa temporada, ya que pierden eficacia de un año a otro". ¿Es verdad que los protectores solares caducan? El especialista asegura que "todo compuesto    químico tiene un periodo de

eficacia, pero pasado un tiempo sufre, como ocurre en cualquier medicamento, una etapa de descomposición en el que pierde eficacia". Asimismo incide en que estos productos no requieren condiciones especiales de conservación, pero una vez abiertos deben usarse en esa temporada, ya que pierden eficacia de un año para otro.

La fecha de caducidad y el Pao como referencia

Según el Dr. Moreno, hay que tener en cuenta la fecha de caducidad y el PAO (Period after openning). El dermatólogo explica que el primero es el periodo máximo en que puede emplearse con eficacia un producto determinado, se abra o no. El PAO, en cambio, es el periodo en el que el producto pierde utilidad desde el momento en que se abre. Pasado este tiempo no es que el producto sea dañino, sino que pierde eficacia. Si por error se utiliza un protector solar caducado asegura que "lo habitual es que pierda eficacia, pero no produce daño en la piel salvo los derivados de una protección solar inadecuada". Así, si está caducado, no hay que utilizarlo con más frecuencia para obtener la misma efectividad, sino que "debemos desechar su uso". El Dr. Moreno destaca que en la actualidad son múltiples los productos que forman parte de un fotoprotector y sería difícil aclarar cuál de ellos es más o menos duradero, pero en líneas generales los físicos pueden ser más duraderos que los químicos, siempre manteniendo el criterio de pérdida de eficacia al año.

La textura facilita el uso del protector

En cuanto a si la textura de un protector solar es más eficaz que otro, el dermatólogo explica que no son factores a considerar a la hora de la caducidad. La industria prepara los productos para su conservación según el excipiente empleado. Para una mayor comodidad podemos elegir la textura más cómoda según ocasión y  preferencias. Los más impacientes, por ejemplo, pueden elegir presentaciones en spray, que permiten una aplicación más rápida. También son válidos para niños y hombres. En la playa, para evitar que la arena se pegue en la piel impregnada con protector solar, es mejor optar por las texturas que no dejan rastro: aceites secos o geles de rápida absorción. En la piscina en cambio o en la montaña podemos disfrutar de las cremas o fluidos solares.  

Sea cual sea, hay que tener especial cuidado cuando en el envase se observa oxidación. "Esto hace que cambie de color y/o de olor y consistencia", aclara.

Normas básicas a la hora de disfrutar del sol

Son consejos que se repiten año a año pero no por ello menos importantes. Hay que recordarlos junto a la venta del fotoprotector.

· Evitar la exposición al sol entre las 12 y las 16 horas.

  • Aplicar el producto 30 minutos antes de exponer la piel al sol, no cuando ya estemos expuestos a sus  rayos.
  • Tan importante como aplicar el fotoprotector es renovarlo ya que que el roce con la ropa o la toalla, el sudor, y el contacto del agua  eliminan la barrera que el producto ejerce sobre la piel.
  • No debemos olvidar las zonas delicadas y más propensas a quemarse como empeines, ingles, axilas, cuello y pecho. Para ello hay que aplicar el producto por zonas y a conciencia. Los formatos en stick o spray son especialmente cómodos para estas zonas.
  • A la hora de aplicar el protector solar por todo el cuerpo, debemos ser generosos en la cantidad de producto. (...)

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