Tecnología sanitaria en tiempos de Covid-19: la reindustrialización de un sector "esencial"


15-02-2021

Antes del coronavirus, la industria representaba un 0,64% del PIB, con una cuota de mercado superior a 7.960 millones de euros, pero se ha visto afectado por la pandemia y el descenso de hasta el 70% de la actividad asistencial no urgente.

A medida que pasan los meses queda más claro que el ansia general de `volver a la normalidad´ anterior a la pandemia va a conllevar más tiempo del deseado: el impacto de grandes dimensiones del Covid-19 no es solo sanitario, sino también económico y social. Especialmente en España, uno de ...

A medida que pasan los meses queda más claro que el ansia general de `volver a la normalidad´ anterior a la pandemia va a conllevar más tiempo del deseado: el impacto de grandes dimensiones del Covid-19 no es solo sanitario, sino también económico y social. Especialmente en España, uno de los países más afectados por la enfermedad y sus consecuencias.

Puede, sin embargo, que la crisis sea al mismo tiempo un potente motor de transformación estructural a nivel económico y social, además de impulsora de innovación y crecimiento en sectores esenciales y estratégicos. Uno de ellos es el de la tecnología sanitaria, "esencial e imprescindible en la lucha contra el Covid-19", según indica la Federación Española de Tecnología Sanitaria (Fenin) en el informe `Tecnología sanitaria en el entorno Covid-19: puesta en valor de un sector esencial´. Como detalla el documento, las tecnologías sanitarias engloban un amplio espectro de más de 500.000 productos, dispositivos, equipos y servicios de alto valor, resultado de un proceso continuo de I+D+i, desarrollados para la prevención, el diagnóstico, tratamiento y curación de enfermedades, y con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los pacientes y de la sociedad, en general, contribuyendo a optimizar los procesos asistenciales del sistema sanitario.

Un desarrollo estancado desde hace décadas

En nuestro país el desarrollo más significativo se produjo durante la década de los 70, aportando al sistema sanitario productos y dispositivos dirigidos a la prevención, diagnóstico y tratamiento.

No obstante, subraya Fenin, "la pandemia ha puesto en evidencia las importantes deficiencias estructurales del sector industrial español, causadas por los continuados procesos de desindustrialización que se vienen sucediendo desde los años 80". Entre ellas, destacan "la muy elevada proporción de microempresas poco capitalizadas con escasa presencia de grupos industriales de gran

dimensión y la tardía e irregular adopción de mecanismos de inversión en I+D+i a gran escala". Así pues, con un peso en torno al 16% frente al mínimo del 20% del PIB recomendado por la Comisión Europea, subraya el estudio, "el sector industrial en España necesita urgentemente un plan general de reindustrialización".

En el caso concreto de la tecnología sanitaria, Fenin manifiesta que antes del coronavirus, la industria representaba un 0,64% del PIB, con una cuota de mercado superior a 7.960 millones de euros, e integrado por más de 1.000 empresas, que generan 27.800 puestos de trabajo directos y en torno a 100.00 puestos indirectos. Asimismo, la mitad de las empresas del sector en España son empresas fabricantes, de manera que las exportaciones superaban los 3.500 millones de euros, afianzando su presencia internacional y mayor penetración en mercados exteriores a lo largo de los últimos años.

Pero desafortunadamente, el sector, como tantos otros, se ha visto fuertemente afectado por el covid-19. Aunque no se dispone todavía de datos sobre el impacto global en la tecnología sanitaria, el descenso de hasta el 70% de la actividad asistencial no urgente en especialidades médicas como cardiología, traumatología, oftalmología, etc. en hospitales y centros sanitarios, ha tenido consecuencias considerables para las empresas que suministran productos y terapias en esos ámbitos. La otra cara de la moneda es que el coronavirus ha hecho visible el carácter de sector estratégico, como un motor de innovación y clave en la solución de los retos Así la industria de la tecnología sanitaria, poco conocida en cuanto a su dimensión y alcance fuera de entornos específicos, es esencial en el apoyo y ejecución de tareas de prevención, diagnóstico, tratamiento y soporte vital de pacientes, así como en la protección de los profesionales sanitarios y de la población a través de la producción y distribución de productos esenciales. Entre ellos, y en el contexto actual de la pandemia, se encuentran productos tales como las mascarillas, batas, guantes, soluciones hidroalcohólicas, productos de desinfección de superficies e instrumental, productos sanitarios de un solo uso, bombas de infusión, equipos de monitorización, respiradores, tests de diagnóstico y otros.

Por ello, destaca el informe de Fenin, "el papel esencial de las empresas del sector para combatir el Covid-19 se ha puesto de manifiesto en ámbitos como la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y el soporte vital de los pacientes, protección de los profesionales sanitarios y de otros sectores, así como la digitalización de la atención sanitaria, entre otros".

Digitalización acelerada

Además de todo eso, debido a la pandemia todos los sectores se han visto obligados a acelerar su digitalización y el sector sanitario no se podía quedar atrás, como bien sabe Asho, empresa española líder en la prestación de servicios de codificación de altas hospitalarias y procesos ambulatorios. Como explica Ruth Cuscó, directora gerente, "el Covid-19 ha impulsado un proceso que se venía dando poco a poco, acelerándolo de manera que nadie se lo esperaba".

De esta forma, agrega, "se volcaron grandes esfuerzos por parte de las empresas del sector sanitario en buscar soluciones para hacer frente a la pandemia, y la digitalización, que se encontraba en un segundo plano, fue una de las claves para hacer que el sector pudiera tener una respuesta tan rápida. La pandemia ha hecho con que la digitalización ganara un protagonismo fundamental en el sector sanitario, siendo esencial para la gestión de la misma".

Como ha comentado la experta, debido a los grandes esfuerzos puestos por parte de todo el ecosistema sanitario y empresas que fueron capaces de adaptar sus soluciones a ello, "pudimos ver avances de proyectos que estaban aún en fase de desarrollo finalizados en cuestión de pocos meses, con el fin de poder atender las nuevas necesidades". Sería el caso la utilización de impresoras 3D para la impresión de material sanitario, que estaba implementándose en el sector poco a poco, pero con la crisis sanitaria su potencial ha sido puesto en el punto de mira, y a ha tenido un "crecimiento masivo".

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