"Se nos podría dar mucho más valor del que tenemos"


29-03-2021

La farmacia Roselló, en Denia (Alicante), comenzó su andadura en julio de 1992, con un local de apenas 62 metros cuadrados y con Maribel Roselló como titular. Desde entonces, ha vivido varios hitos. En el año 2000, inauguraron la ampliación del local pasando a 130 metros cuadrados. En 2009, se incorporó a ella Isabel Cardona Roselló, su hija, como farmacéutica y responsable de gestión y formación de personal. En 2015, tomó el nombre de Farmàcia Nàutic. Actualmente, las dos son cotitulares. Justo antes de que comenzara la pandemia del Covid-19, llevaron a cabo una reforma de la mano de Inside Pharmacy.

La Farmàcia Nàutic (Denia, Alicante) cuenta en estos momentos con 75 metros cuadrados de sala de venta. Su cotitular Isabel Cardona Roselló nos explica que son ocho personas trabajando en ella, en dos turnos: cinco farmacéuticos, dos auxiliares y un nutricionista. Su horario es de 12 horas, de 9:00 a ...

La Farmàcia Nàutic (Denia, Alicante) cuenta en estos momentos con 75 metros cuadrados de sala de venta. Su cotitular Isabel Cardona Roselló nos explica que son ocho personas trabajando en ella, en dos turnos: cinco farmacéuticos, dos auxiliares y un nutricionista. Su horario es de 12 horas, de 9:00 a 21:00 de lunes a viernes y de 9:00 a 14:00 los sábados. Sin guardias.

Se encuentran enfrente del club náutico, en una zona donde hay urbanizaciones y chalés. La clientela es sobre todo gente residente, de 40 a 50 años, con un poder adquisitivo medio-medio alto. También acuden muchas personas de paso, porque pasa por allí la carretera a Jávea. En verano, la población se multiplica exponencialmente y, por ende, el público que entra en la farmacia. Su madre, Maribel Roselló, que sigue siendo cotitular, puso la farmacia en 1992, hace 28 años. "A principios de año, la hemos vuelto a reformar y hemos cambiado la distribución y prácticamente todo", indica.

Han dado "más espacio a la sala de ventas y reducido al mínimo la rebotica"; con el objetivo de tener más lineales, más exposición y más espacio para la atención al público. Además, han diseñado una distribución, que es como un circuito, para que no haya puntos fríos en la farmacia. Comenzaron la reforma en enero y la terminaron en marzo, justo antes de que el Gobierno decretara el estado de alarma por la crisis sanitaria del Covid-19.

Entonces, "fue una explosión de gente, de colas inmensas y de mucha presión". Luego, en los meses de mayo y julio, y hasta que llegó el verano, no entraba casi nadie por la tarde. Con motivo de la pandemia, se están demandado más vitaminas y

complementos alimenticios para subir las defensas, por ejemplo.

La reforma la han hecho con Inside Pharmacy. Cardona Roselló se muestra muy satisfecha con el proceso. "Nos supieron encontrar el punto de lo que buscábamos", afirma. Señala que el resultado ha quedado "bastante bien". Ya tenían un servicio de asesoría en dermofarmacia y capilar y ahora han puesto una mesa de experiencias para desarrollar talleres, que no han podido inaugurar aún por el Covid-19, y hacer las asesorías. Asimismo, tienen un despacho, que igualmente se emplea para el servicio de nutrición, y una zona para todo lo que tiene que ver con la atención farmacéutica.

Un mal momento

¿En qué momento cree que está la farmacia asistencial? Responde que en "uno muy malo". "Se nos podría dar mucho más valor del que tenemos y no sé las razones por las que el Gobierno español no lo considera así. Hay muchos servicios que se podrían ofrecer en la farmacia", asevera.

Lamenta que, a causa de la pandemia, en los centros de Salud, Atención Primaria ha dejado de tomar la tensión y de hacer revisiones de glucemia, de colesterol u otras rutinarias. "Se supone que ahora lo tenemos que hacer en las farmacias, teniéndonos que acercar mucho más de lo normal a una persona. Como no se nos valora, hay farmacéuticos que se preguntan por qué tenemos nosotros que asumir el riesgo", subraya. Cardona Roselló piensa que si la gente fuera a las farmacias adoptando de manera totalmente efectiva las medidas de prevención y se valorara la actuación de los farmacéuticos seguramente no habría esta reticencia a arriesgarse.

Respecto a las principales lecciones aprendidas de la pandemia, comenta que, a nivel de equipo, le ha hecho ver que "hay gente que está muy implicada". Destaca que ha visto cómo su equipo se ha implicado, cómo ha respetado todas las normas de seguridad, cómo se ha cuidado en su casa para poder ir a trabajar, para que no pasara nada. "Me han demostrado, en su mayoría, que les importa realmente su profesión y su trabajo", expresa. "Hemos visto que podemos aguantar mucho. En realidad, la pena es que sigues sin sentirte reconocido por Sanidad. Nosotros nos sentimos sanitarios. Entonces, sería tan fácil como que nos dijeran que somos uno más y nos incluyeran. Eso sería mucho más satisfactorio que cualquier remuneración para hacer cualquier servicio que pueda implementarse en una farmacia", prosigue. La clientela sí que les ha agradecido todo el esfuerzo en estos tiempos tan difíciles.

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