La cesación tabáquica desde la farmacia en tiempos de Covid-19


07-04-2021

La derivada por el consumo del tabaco es una enfermedad crónica que afecta a muchos españoles y que trae consigo mucha pluripatología posterior. El farmacéutico, en colaboración con otros profesionales y desde un enfoque multidisciplinar, es un importante aliado en la lucha sanitaria contra el tabaquismo. Hay quien ha aprovechado el confinamiento para ponerse manos a la obra y dejar de fumar. Hay quien lo ha tenido más difícil por el estrés originado. Está claro que el servicio de cesación tabáquica que se ofrece desde la farmacia asistencial se ha visto alterado en cierta medida por la pandemia del covid-19.

Fumar es la principal causa prevenible de enfermedad y muerte en los países desarrollados. Se estima una media nacional de cerca de 60.000 muertes prematuras al año atribuibles al tabaco. La Estrategia Nacional sobre Adicciones 2017-2024, del Ministerio de Sanidad, destaca que éste es la segunda droga legal, después del ...

Fumar es la principal causa prevenible de enfermedad y muerte en los países desarrollados. Se estima una media nacional de cerca de 60.000 muertes prematuras al año atribuibles al tabaco. La Estrategia Nacional sobre Adicciones 2017-2024, del Ministerio de Sanidad, destaca que éste es la segunda droga legal, después del alcohol, con mayor prevalencia de consumo en nuestro país. Más de un 30% de la población de 15 a 64 años fuma a diario. Dejarlo es siempre más sencillo con ayuda profesional. Desde la Sociedad Española de Farmacia Clínica, Familiar y Comunitaria (Sefac) determinan que la intervención del farmacéutico comunitario en cesación tabáquica es eficiente tanto en materia de salud como en ahorro para el sistema sanitario.

Analizamos con varios farmacéuticos cómo está siendo el servicio de cesación tabáquica desde la farmacia asistencial en tiempos de Covid-19. Raquel Martínez, secretaria general del Consejo General de Colegios de Farmacéuticos, nos habla desde su percepción personal y desde la de otros compañeros que se la han trasladado. "La gente, aprovechando el confinamiento y el estar en casa, se ha puesto manos a la obra", dice. Razona que hay mucho fumador social que relaciona el tabaco con el salir a tomar una copa o a comer con los amigos, que se vincula un poco ese hábito a la vida social.

El estar confinados ha "potenciado", en especial si ya anteriormente uno se planteaba dejar de fumar, el decidirse a hacerlo. "Yo sí que he notado que ha habido gente que nos ha pedido ayuda en estos momentos para dejar de fumar", manifiesta. Martínez alude a la encuesta Tabaco, otras formas de consumo y confinamiento, realizada por el Ministerio de Sanidad, el Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo y las CCAA de La

Rioja y Murcia, que se dio a conocer a finales de mayo del año pasado y que concluía que un 6,73% de los fumadores había dejado el hábito tabáquico y un 5,98% había reducido su consumo durante el confinamiento. Los fumadores ocasionales lo habían hecho en un mayor porcentaje, en un 16,5%. "Lo que es el confinamiento, se puede decir que ha animado a la gente que fumaba a intentar dejarlo", manifiesta. Opina que es más sencillo ponerse en este reto cuando se está encerrado y no se tiene vida social.

Por otro lado, indica que hay que comprobar qué han supuesto las situaciones de estrés provocadas por la pandemia. Si el estrés ha podido provocar el engancharse más o no. Afirma que, con los tratamientos financiados para dejar de fumar, se ha visto un incremento de españoles que se han puesto a ello. Con datos de 2020, 400.000 personas iniciaron el tratamiento de dejar de fumar. "Aquí, lo que es evidente es que la farmacia tiene un papel fundamental", remarca. Ahí están el poder recomendar o indicar el tratamiento más adecuado al paciente, el poder dirigirlo al centro de Salud para que le prescriba el medicamento más apropiado. Primero, la indicación, y, luego, el seguimiento fármacoterapéutico. No hay que olvidar que esto va unido a que después no haya abandonos. Justifica que hay que concienciar al ciudadano de que lo que sufre es una enfermedad, que no es sólo un hábito nocivo. Es una enfermedad crónica y recidivante y hay que concienciar a la persona de que tiene un problema, de que está sufriendo una enfermedad.

"Primero tienes que concienciar. Segundo, tienes que hacer que, una vez se ha concienciado, quiera dejarlo. Y lo tercero es acompañarla en ese camino para que realmente cumpla con el tratamiento y no caiga otra vez en la tentación. Ésa es la parte más complicada", resume Martínez. Es algo que se ha desarrollado en el servicio de adherencia terapéutica. Es muy importante que el médico de Atención Primaria esté vinculado y trabajando con el farmacéutico comunitario.

En su farmacia de Almazán (Soria), Martínez ha tenido últimamente cuatro casos de cesación tabáquica. Dos dejaron el tabaco muy bien, sin tratamiento farmacológico, simplemente con estar siguiéndoles. "¿Cómo lo llevas? Intenta evitar esto, lo otro. Lo que tú asociabas al tabaco, déjalo. Y lo han dejado solos", explica. Otro caso estaba con bupropión. "Más regular, por la ansiedad. Depende mucho de la persona. Hay gente que le repercute mucho en esa sensación de ansiedad, de angustia. Ha costado, de hecho, no ha terminado de dejarlo del todo. Eso sí, hemos conseguido que su consumo actual sea muchísimo menor", matiza. El cuarto está con parches y aún no lo ha dejado del todo, aunque también ha bajado mucho el consumo.

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