Selenio y Q10, la dupla que reduce la mortalidad y mejora la salud del corazón


15-04-2021

Jordi Villa Fontes, de Pharma Nord, ha analizado las ventajas de estos dos componentes en el organismo, y la importancia que tuvo el estudio KiSel10 para descubrirlos.

El selenio y la coenzima Q10 combinados reducen la mortalidad y permiten mejorar la salud cardiovascular. Hasta hace no tanto tiempo se desconocía que juntos, estos dos elementos eran beneficiosos para las personas. El estudio KiSel10, que comenzó en 2003 y finalizó siete años más tarde, reveló los beneficios que ...

El selenio y la coenzima Q10 combinados reducen la mortalidad y permiten mejorar la salud cardiovascular. Hasta hace no tanto tiempo se desconocía que juntos, estos dos elementos eran beneficiosos para las personas. El estudio KiSel10, que comenzó en 2003 y finalizó siete años más tarde, reveló los beneficios que tenían estos para el corazón.

En un webinar organizado por Pharma Nord, precisamente una de las empresas que participó en dicho estudio, Jordi Villa Fontes, Training coordinator & area manager, ha ilustrado acerca de qué supuso el ensayo de cara a revelar cómo actúan en nuestros cuerpos estos dos componentes.

"El Q10 y Selenio trabajan genial en simbiosis. El Q10 se encarga de sintetizar energía a través de los nutrientes. Se encarga de mantener el corazón activo. Se está demostrando que ingerir vía oral Q10 atrofia menos los músculos. Mucha gente con insuficiencia cardiaca viene con sarcopenia (escasez muscular), evita colesterol y es antioxidante", ha explicado.

La complicación está en cómo mantener o recuperar los niveles óptimos de la coenzima Q10 o del selenio. En el caso de la primera, Villa ha desvelado que a través de la dieta solo se podría reponer Q10 con la casquería, unos

alimentos no habituales en nuestro menú diario. La coenzima además se presenta de dos formas en nuestro organismo: ubiquinona y ubiquinol, que siempre deberían estar desequilibrados a favor del ubiquinol (la forma oxidada de la coenzima).

"El selenio ayuda a la función muscular. Un déficit da lugar a problemas de corazón", ha continuado Villa. El problema en las poblaciones europeas en general es que presentan niveles más bajos de los estándar de selenio: "en España uno de cada dos tiene menos de lo que debería". Pero se puede encontrar en alimentos como el pescado, por ejemplo, aunque suele ser habitual que desaparezca a causa del mercurio presente también en este tipo de alimento. El producto estrella para consumir selenio serían las nueces de Brasil, ha indicado Villa.

No obstante, tanto selenio como Q10 no se pueden tomar siempre todo el tiempo. El selenio, que sí permite ser consumido vía oral diariamente, no se compagina con el suministro de Q10 en forma de aceite, y además requiere tomarlo tras haber ingerido algo de comida.

El éxito de este producto se vio reflejado precisamente durante la pandemia, como explica Villa. "Durante pandemia, hubo problemas de stock por alta demanda de ActiveComplex Selenio+Zinc".

Para hablar hoy de las propiedades y los efectos del selenio y del Q10 hay que remontarse hasta el ya mencionado KiSel10. Un estudio con muchas variables que consiguió salir adelante por los pelos y cuya evidencia científica se refrenda por dos principales resultados. El primero, una bajada en la mortalidad en el grupo activo (el que tomaba selenio y Q10) respecto al grupo placebo. "Hay un 51% menos de muertos en el grupo activo que en el placebo", señala.

Otro de los resultados llamativos fue el del péptido natiurético cerebral, que a pesar del nombre se encuentra en el corazón de los seres humanos. "A los 24 meses había una bajada del péptido en ambos grupos, pero luego se disparó en el grupo placebo. Quiere decir que en esta gente su corazón sufría menos. Este es uno de los buenos resultados que sacó el KiSel10".

Aunque durante todo el estudio los pacientes no sabían a qué grupo pertenecían, tras revelarse las etiquetas de los botes que tomaban se reveló que más personas pertenecientes al grupo placebo abandonaron el estudio que las que formaban parte del grupo activo. El estudio comenzó con 443 personas.

Nadie sabía en este estudio si los que dejaban el ensayo clínico eran del grupo activo Q10 y Selenio. Cuando se destaparon las etiquetas del estudio, se vio que no era así. Más gente que no tomaba el principio activo lo dejó que los que lo tomaban.




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