"Ahora, la situación se enmarca en el inicio de una nueva normalidad"


05-10-2021

Las vacunas han demostrado reducir la mortalidad, la hospitalización, la sintomatología e incluso la transmisión del covid-19. El científico Gorka Orive aclara que la normalidad implica posiblemente convivir con este virus y observar si somos capaces de contener las infecciones y su impacto sanitario lo máximo posible.

Preguntamos a Gorka Orive, científico y profesor de Farmacia de la UPV-EHU, si vamos por buen camino hacia la nueva normalidad. Reconoce que a él le ha sorprendido el impacto de la quinta ola. "Sin duda alguna, ha sido inferior al de las oleadas anteriores. La vacunación poblacional ya era ...

Preguntamos a Gorka Orive, científico y profesor de Farmacia de la UPV-EHU, si vamos por buen camino hacia la nueva normalidad. Reconoce que a él le ha sorprendido el impacto de la quinta ola. "Sin duda alguna, ha sido inferior al de las oleadas anteriores. La vacunación poblacional ya era importante. No obstante, hemos tenido la desgracia de ser un país con una tasa de infección muy elevada, probablemente a través de la gente más joven, que se encontraba sin vacunar o vacunada parcialmente. Asimismo, ha generado un número de fallecimientos importante", analiza. Considera que, "ahora, la situación sí que se enmarca en el inicio de una nueva normalidad".

Piensa que hay que ver qué contexto tiene y su alcance. Si bien, "los esfuerzos en vacunar a la población han sido ingentes y las tasas que posee España son de las más elevadas del mundo". Afrontamos la época ya otoñal, e invernal, el frío y los espacios cerrados, con una variante Delta, que es la más extensa, aunque con un grado de protección poblacional importante. Esa normalidad "implica posiblemente convivir con este virus y observar si somos capaces de contener las infecciones y su impacto sanitario lo máximo posible".

Hemos vivido un año y medio durísimo desde el punto de vista sanitario, social y económico. Como sociedad, "nos toca ya afrontar la nueva etapa". De adaptación a la realidad vigente, donde el virus está con nosotros. Es un conviviente más. Al mismo tiempo, disponemos de las herramientas tanto preventivas como terapéuticas para hacerle frente. No hay que desconsiderar todo el potencial que tiene este enemigo, pero llega el momento de adaptar poco a poco nuestra forma de vida a esta nueva realidad.

"Los datos

apuntan, sobre el conocimiento actual, que cada vez va a quedar menos población sensible a la infección", puntualiza. Remarca que "las vacunas han demostrado reducir la mortalidad, la hospitalización, la sintomatología e incluso la transmisión del virus". Cuánta menos población sensible haya, más dificultades tendrá el virus para transmitirse. Sin embargo, "como es una cuestión global, no sería extraño que pudiera aparecer alguna otra variante que volviera a dificultar la situación que tenemos actualmente". Nos recuerda que la Delta es especialmente transmisible. "Se hace extraño pensar que todavía el virus pueda superar a esta variante, pero no es imposible. Ese equilibrio entre el proceso ya de adaptación a la nueva normalidad, el ir manteniendo el esfuerzo de vacunación de la población, posiblemente dentro de poco incluso a los menores de 12 años, y la aparición de nuevas variantes, van a predestinar el futuro que nos toca", subraya. El próximo debe ser un futuro en el que no olvidemos las infecciones, pero paulatinamente vaya adquiriendo normalidad.

Inmunidad de rebaño, 90% o más

¿La inmunidad de rebaño la tendríamos realmente con el 90% de la población vacunada, más que el 70%, cifra que en nuestro país ya hemos superado? "Parece que el 70% queda extinguido tras la aparición de una variante que es mucho más transmisible, del orden de una R0 de 6 o de 7, quizá tres o cuatro veces que la variante inicial de Wuhan. Desde luego el doble, o un poco más, que la variante Alfa. Esto repercute en la ecuación que permite calcular la inmunidad de grupo, con lo que efectivamente se dispara a ese 90 o 90 y algo. Parece ya una entelequia. En estos momentos, llegar a ese nivel de población vacunada implica vacunar también a los menores de doce años y todavía no hay una vacuna probada. En todo caso, ése es el horizonte al que hay que mirar y al que indudablemente vamos, porque será cuestión de tiempo que se muestren los resultados, que se apruebe regulatoriamente la vacuna para los más pequeños, al igual que se ha hecho con los de 12 a 19", expone Orive.

Tampoco olvida el hecho de la duración de la inmunidad. Es algo que "hay que monitorizar de forma permanente". Si algún colectivo protegido deja de estarlo, o disminuye su protección, hay que valorar las consecuencias y aplicar nuevas dosis de refuerzo.

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