Contrarrestar las infecciones cutáneas con un nanomaterial


11-10-2021

Explota los enzimas bacterianos para liberar un antibiótico sin perturbar la proliferación y diferenciación de las células que restauran el tejido.

Investigadores de diversos centros de la República Checa han desarrollado nanofibras de policaprolactona liberadoras de lisofosfonoxina (LFNX), un antibacteriano de segunda generación, para reducir la carga microbiana en heridas cutáneas infectadas por Staphylococcus aureus. En experimentos con animales se demostró que la degradación de las nanofibras y la subsiguiente liberación ...

Investigadores de diversos centros de la República Checa han desarrollado nanofibras de policaprolactona liberadoras de lisofosfonoxina (LFNX), un antibacteriano de segunda generación, para reducir la carga microbiana en heridas cutáneas infectadas por Staphylococcus aureus. En experimentos con animales se demostró que la degradación de las nanofibras y la subsiguiente liberación del fármaco son aceleradas por enzimas líticos procedentes de las propias bacterias, sin que ello resulte en absorción sistémica de los nanomateriales. Peter Gál, científico en el Laboratorio de Interacciones Celulares de la Universidad Pavol Jozef Šafárik y director del estudio, afirma que muchos de los agentes antimicrobianos actualmente utilizados para combatir las infecciones cutáneas exhiben un efecto citotóxico sobre queratinocitos y fibroblastos, células necesarias para la reconstitución del tejido dañado.

La LFNX se diferencia de estos agentes por su inocuidad sobres estas células y por su elevada actividad frente a un amplio rango de bacterias, incluyendo las multirresistentes. La segunda generación de LFNX, desarrollado por el mismo equipo investigador, es activa frente a microorganismo gram-positivos y –negativos, siendo incluso apta como profiláctico en los cementos utilizados en la reparación del hueso. En contraste con los vendajes tradicionales, que tienden a secarse y a requerir un reemplazamiento que puede ocasionar daño al tejido, las nuevas nanofibras se degradan de manera totalmente controlada, respetando los procesos regenerativos fisiológicos. Gál concluye indicando que el nanomaterial ofrece un enorme potencial en la manufacturación de productos y dispositivos médicos, posibilidad que ya está siendo explorada en una colaboración con la biotecnológica checa IOCB Tech.



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