La estrecha relación entre el déficit de 25-OH vitamina D y la ventilación mecánica en mujeres con COVID-19


13-10-2021

Las mujeres con COVID-19 tienen un riesgo incrementado de ingresar en cuidados intensivos e, incluso, en el caso de que la infección suceda durante un déficit de 25-OH vitamina D, de necesitar ventilación mecánica.

Aunque la COVID-19 es una enfermedad que puede afectar a cualquier persona, en relación a la población femenina existe una doble visión: "por un lado, las mujeres gestantes se han mostrado más vulnerables a sufrir COVID-19 y complicaciones derivadas de esta enfermedad, tal y como se ha demostrado en algunos ...

Aunque la COVID-19 es una enfermedad que puede afectar a cualquier persona, en relación a la población femenina existe una doble visión: "por un lado, las mujeres gestantes se han mostrado más vulnerables a sufrir COVID-19 y complicaciones derivadas de esta enfermedad, tal y como se ha demostrado en algunos estudios. Pero, por otro lado, en mujeres de más de 50 años se observó una reducción de hasta el 50% de la mortalidad relacionada con el coronavirus entre aquellas que estaban siguiendo terapia hormonal de la menopausia (THM) para el tratamiento de su síndrome climatérico", explica el Dr. Jose Luis Neyro, especialista en Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Cruces de Bilbao.

Cuando la mujer contrae COVID-19 tiene un riesgo incrementado de ingresar en cuidados intensivos e, incluso, en el caso de que la infección suceda al tiempo que un déficit de 25-OH vitamina D, de necesitar ventilación mecánica. "Pero el asunto no queda aquí, dado que el tratamiento con hormona D a altas dosis ha demostrado en varios artículos científicos que es capaz de reducir, no solamente la necesidad de ingreso en unidades de cuidados intensivos y de ventilación mecánica, sino -lo que es más importante- de la mortalidad causada por COVID-19", recuerda el Dr. Neyro.

Más allá, las mujeres gestantes han presentado una especial vulnerabilidad respecto al COVID-19. "Habida cuenta de la relación ya demostrada entre el déficit de 25-OH vitamina D y el riesgo de sufrir infecciones respiratorias en general, y COVID-19 en particular, y que el déficit de 25-OH vitamina D perjudica el embarazo, es fundamental abogar por el mantenimiento de unos buenos niveles de 25-OH vitamina D especialmente en este colectivo", insiste el Dr. Neyro.

La vitamina D es, en realidad, lo que los expertos llaman un

"nutriente umbral", que precisa unos determinados niveles según sus diferentes acciones. "De una forma muy general podríamos decir que bastan 10 nanogramos por mililitro para evitar el raquitismo infantil, pero es necesario mantener por encima de 20, e idealmente por encima de 30 nanogramos por mililitro, para el mantenimiento de una buena masa ósea e, incluso, para complementar el tratamiento farmacológico de la osteoporosis en todos los casos", indica el Dr. Neyro.

Al mismo tiempo, el efecto antiinflamatorio de la hormona D puede estar relacionado con su papel en el control de la progresión del cáncer, bloqueando la producción de interleucinas inflamatorias. Niveles deficitarios de esta hormona se asocian a un mayor riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer, tener un peor pronóstico, una mayor agresividad tumoral, un mayor riesgo de recaída y mortalidad, así como una peor calidad de vida. Adicionalmente, en el caso concreto de cáncer de mama en mujeres postmenopáusicas, el déficit de 25-OH vitamina D puede tener consecuencias importantes a nivel óseo, con mayor riesgo de pérdida de densidad ósea y, por lo tanto, de fracturas.

Hormona D, clave en todas las etapas de la mujer

En palabras del especialista: "las pacientes ginecológicas en España están muy habituadas a que vigilemos sus niveles de 25-OH vitamina D en diferentes momentos de su vida, como la etapa preconcepcional, durante los estudios de fertilidad y, por supuesto, durante el embarazo o la madurez". Es más, tomando como base la evidencia científica, en el momento actual, "resulta inexcusable determinar los niveles de 25-OH vitamina D en la mujer durante su climaterio" afirma el especialista en salud de la mujer.

En el caso de la mujer embarazada, "el déficit de 25-OH vitamina D está relacionado con la aparición de un incremento del riesgo de los trastornos vasculares que complican mucho el embarazo, como son los relativos a los trastornos hipertensivos e incluso la reducción del peso del feto al nacimiento", recuerda el Dr. Neyro. Pero, además, existen evidencias de que un nivel deficitario de 25-OH vitamina D puede perjudicar el embarazo, hasta llegar a tener consecuencias en el desarrollo esquelético fetal.

Más adelante, en la madurez, la mujer se enfrenta a una etapa particularmente importante en la que los estudios epidemiológicos han demostrado que las personas por encima de los 50 años van disminuyendo su producción endógena de hormona D, con lo que la tercera edad acostumbra a tener déficit en porcentajes de población que pasan a veces del 75 y 80% del total. "Por esta razón, la población más vulnerable al déficit de 25-OH vitamina D son las personas mayores, en las que la salud ósea está igualmente comprometida por esos niveles deficitarios, que, además, influyen en la pérdida de masa muscular que lleva al mayor al síndrome de fragilidad del mayor, al síndrome de dismovilidad y finalmente a la fractura osteoporótica".

Pese a esta situación, el especialista reconoce que transitamos por el buen camino: "la población general está empezando a asumir la importancia de mantener unos buenos niveles del sistema endocrino de la vitamina D (SEVD), una vez que la ciencia ya ha demostrado que ni con la dieta ni con una insuficiente exposición al sol -del que todos nos cubrimos y protegemos con cremas y foto protectores-, no conseguimos mantener los niveles de 25-OH vitamina D que tantos beneficios pueden aportar a nuestra salud en general".

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