Mindful eating, una relación más sana y equilibrada con la comida

Por Lidia Barrajón, farmacéutica-ortopeda, coach personal y nutricional.

"Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro". Estas palabras ...

"Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro". Estas palabras de Ramón y Cajal, Premio Nobel de Medicina en 1906, cambiaron la forma de interpretar la actividad neuronal, dejando entrever la capacidad de neuroplasticidad que tiene nuestro cerebro. Esta propiedad hace posible el crecimiento de los axones y las dendritas neuronales, permitiendo una mayor riqueza de conexiones que lleva consigo la mejora de las funciones cerebrales. Gracias a ello, el entrenamiento de la mente en el `aquí y ahora´ a través del mindfulness, es capaz de cambiar tanto nuestra percepción y relación con el cuerpo como con nuestro cerebro.

¿Qué es mindfulness?

El mindfulness o la atención plena es un estado de la mente humana que nos viene dado de forma innata. Es la capacidad de llevar la atención al momento presente, aceptándolo y sin juzgarlo. Se trata de que seamos capaces de centrarnos y de darnos cuenta de todo lo que estamos viviendo en el presente instante en el que nos encontramos, con una actitud de apertura y curiosidad.

La meditación es la vía de entrenamiento de esta capacidad y ésta implica llevar la atención a cualquier anclaje o fenómeno en el momento presente. Asimismo, se puede llevar la atención a la respiración (meditación de la respiración) o a las sensaciones físicas de nuestro cuerpo (body scan).

Cabe decir que, el mindfulness como disciplina terapéutica debutó en 1979, cuando Jon Kabat-Zinn introdujo su programa de `Reducción de estrés basado en Mindfulness´, en el centro médico de la Universidad de Massachusetts. A partir de ahí, la aplicación del mindfulness en psicoterapia se convirtió en un instrumento potente para tratar desórdenes como la depresión, la ansiedad y la obsesión compulsiva.

Modificaciones cerebrales del mindfulness

La imagen por resonancia magnética funcional ha demostrado que la práctica de mindfulness produce una reducción de la respuesta de la amígdala bilateral (cerebro primitivo) y una mayor activación cortical prefrontal (área relacionada con la regulación cognitiva, emocional y conductual) en presencia de una amenaza emocional.

Esto se traduce en una mejoría de la gestión de la ansiedad, el miedo y el estrés, de la capacidad de concentración, de la empatía y del sentimiento de compasión.

¿Qué implicación puede tener todo esto en la alimentación?

La evidencia sugiere que las intervenciones basadas en mindfulness contribuyen a la mejora de los desórdenes de alimentación, siendo además una herramienta eficaz para mitigar el hambre emocional. Así pues, podemos hablar de mindful eating o alimentación consciente cuando trasladamos los principios de mindfulness al momento de comer. Esto nos va a permitir parar para observar y hacernos testigos de los pensamientos, emociones, sensaciones físicas y conductas que surgen en el acto de comer.

¿Qué consejos basados en mindful eating podemos darle al paciente?

  • Pon la mente en `modo principiante´ para fomentar la curiosidad y disfrutar plenamente de los sabores, colores, texturas y demás atributos que rodean a un alimento. El mindful eating te permite encontrar el equilibrio entre las necesidades nutricionales y las necesidades emocionales y de placer que aporta la comida.
  • Elimina el concepto de `alimentos malos o prohibidos´, ya que el prohibirte alimentos lleva consigo aumentar las probabilidades de querer comerlos de forma compulsiva.
  • Detecta si emociones como la tristeza, el enfado, la ansiedad, entre otras, son las que están llevando el control en tu modo de comer.
  • Presta atención a las conductas que se engloban en tu alimentación: desde qué comportamientos rutinarios haces mientras cocinas, pones o quitas la mesa, cómo te sientas, cómo es tu postura, cómo coges los cubiertos y qué alimentos eliges.
  • Detecta los pensamientos que se producen en relación con la comida, sin aferrarte a ellos, sin juzgarlos y con una actitud de compasión hacia ti mismo. Determinados alimentos te pueden activar pensamientos de autocrítica y juicio, como, por ejemplo: "No debería haber comido esto", "He caído en la tentación y estoy fracasando".

Con el mindful eating se dejan ir estos pensamientos, con el fin de redirigir el foco de atención a la experiencia de comer y a las señales endógenas de hambre y plenitud a nivel estomacal. Elegir un determinado alimento es una decisión que se ha tomado y que se está llevando a cabo, por lo tanto, la actitud que hay que desarrollar es la de aceptación, ya que lo que se coma hoy no determina la salud, es una media.

¿De qué manera podemos acercar la práctica de mindful eating en la farmacia?

De una manera introductoria y para dar a conocer al paciente el mindful eating, hemos preparado un folleto que puedes descargarte haciendo click en el PDF adjunto. Incluye una práctica básica de alimentación consciente, así como el audio de una meditación guiada para empezar a entrenar la atención plena en el momento presente.

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