Repelentes de insectos, química y naturalmente protegidos

Con el calor, pues las altas temperaturas favorecen su reproducción, sobre todo en la playa, el campo y otros ambientes naturales, llega el suplicio de las picaduras de insectos que nos quitan, literalmente, el sueño. La picadura se manifiesta con un punto rojizo e inflamación que causará escozor más o menos fuerte. Y nos desvelarán su presencia molesta y sus zumbidos… por suerte, estas molestias pueden prevenirse con un poco de química que ayuda a desalentar y repeler a los insectos para que no invadan nuestra piel y sangre, pues el mejor producto contra las picaduras es su prevención, aunque implica ciertos riesgos si no se usa bien.

Para empezar, hay que recordar que no hablamos solo de mosquitos, sino que el abanico de acción de los repelentes alcanza la posibilidad de que no se nos acerquen otros insectos como garrapatas, avispas y moscas. Por otro lado, hay que tener presente que la utilización de prendas de vestir ...

Para empezar, hay que recordar que no hablamos solo de mosquitos, sino que el abanico de acción de los repelentes alcanza la posibilidad de que no se nos acerquen otros insectos como garrapatas, avispas y moscas. Por otro lado, hay que tener presente que la utilización de prendas de vestir más ligeras que el resto del año y que dejan al descubierto grandes superficies del cuerpo, dormir con las ventanas abiertas y destapados, las vacaciones y las frecuentes excursiones al aire libre, nos predisponen a sufrir picaduras de las que, en general, nadie se libra.

Por eso, ya seamos adultos, embarazadas o deportistas, necesitaremos algún repelente de insectos para superar el verano sin exceso picaduras. Pero es necesario conocer cómo funciona un repelente y qué tipos existen en el mercado si no queremos que se ceben con nosotros.

¿Qué dice la ciencia sobre todo esto?

Algunos productos están formulados con un sólo principio activo, otros, en cambio, combinan varios a la vez. Las concentraciones también varían en función del preparado. Y sabemos que son sustancias que por su olor o naturaleza ofrecen protección contra las picaduras de insectos, pero a la hora de la verdad podemos reconocer que no nos hemos preocupado mucho por saber qué nos estamos aplicando y cómo actúan, así que vamos a repasarlo.

Al contrario de lo que mucha gente quiere pensar, ningún repelente de insectos está `libre de químicos´, ya que si repasamos las clases de primaria recordaremos que todo a nuestro alrededor está conformado por químicos, incluidos el agua más cristalina y el aire más puro. Pero sí, algunos repelentes de insectos están elaborados únicamente a base de aceites naturales de plantas evaluados convenientemente para comprobar su seguridad y eficacia, aunque todos se fabrican o envasan en laboratorios y superan controles.

Confiamos en los repelentes de insectos, pero no dejan de ser un pesticida: un término amplio que incluye los productos diseñados para repeler (no matar) a las plagas. Y tampoco sabemos qué hace que los insectos quieran picarnos más o menos. ¿Qué contienen? Generalmente contienen aceite de citronela, aceite de eucalipto, de limón y Dietil-meta-toluamida (DEET), entre otros ingredientes.

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