Farmamundi alerta de la sequía que afecta al continente africano

Farmamundi alerta de la crítica situación de miles de personas en países como Etiopía, Uganda, República Democrática del Congo y Yemen.

Farmamundi alerta de la crítica situación de miles de personas en países como Etiopía, Uganda, República Democrática del Congo y Yemen. Además de seguir sufriendo las consecuencias de la pandemia, estos países se enfrentan ahora a una crisis económica global aumentada por la inestabilidad en Ucrania, los nuevos episodios de ...

Farmamundi alerta de la crítica situación de miles de personas en países como Etiopía, Uganda, República Democrática del Congo y Yemen. Además de seguir sufriendo las consecuencias de la pandemia, estos países se enfrentan ahora a una crisis económica global aumentada por la inestabilidad en Ucrania, los nuevos episodios de sequía que afectan al continente africano y la guerra. En Yemen, su población soporta ya más de siete años de conflicto.

Por ello, el Fondo de Emergencias de Farmamundi, además de actuar en Ucrania, activa intervenciones para el refuerzo de los ya debilitados sistemas de salud de estos cuatro países, con dotación de medicamentos a centros de salud, formación de personal sanitario y suministros de kits de prevención del Covid y de otras enfermedades infecciosas, entre otras acciones. En total, en los cinco países 61.764 personas, más de la mitad de ellas mujeres y menores, mejoran su salud y calidad de vida.

Ucrania: Asistencia humanitaria tras más de cinco meses de guerra

"La Oficina de Acción Humanitaria de la UE ya alerta de la ruptura de stocks de medicamentos esenciales y de un alarmante deterioro debido a la escasez de suministros y personal sanitario en relación con la escala actual de necesidades. El acceso a los servicios médicos de emergencia, incluidos los servicios de salud sexual y reproductiva, están sobrecargados en medio de la inseguridad", cuenta Tania Montesinos, responsable de Acción Humanitaria de Farmamundi, que denuncia las duras condiciones de confinamiento en los albergues, el desplazamiento de la población y los daños en las infraestructuras que dificultan el mantenimiento de la higiene, lo que aumenta el riesgo de enfermedades respiratorias y diarreicas, que podrían tener rápidamente un gran impacto en la salud de la población.

En Ucrania hay más de 10 millones de personas mayores, muchas de las cuales no han podido huir de las zonas en combate debido a su reducida movilidad y medios económicos.

"También la salud infantil corre el riesgo de verse gravemente afectada por el conflicto. Las interrupciones de los programas de inmunización debido a la escalada del conflicto, aumentan el riesgo de brotes de enfermedades prevenibles por vacunación, como el sarampión y la poliomielitis. Además, los menores con enfermedades crónicas pueden tener dificultades para acceder a sus medicinas (insulina, broncodilatadores, tratamientos antirretrovirales)", prosigue Montesinos.

El Fondo de Emergencia de Farmamundi inició hace varios meses una intervención de emergencia en la región de Poltava, al este del país. "Nos hemos centrado en garantizar el refugio, el acceso a artículos no alimentarios, la salud y la nutrición. También en facilitar el acceso al agua, el saneamiento y la higiene con la adquisición y suministro de kits de dignidad (incluyendo kits de higiene) para mujeres, paquetes nutricionales para menores, artículos como mantas o ropa de abrigo para las personas más vulnerables y kits de protección Covid-19", apunta Montesinos.

Tratar los traumas por conflicto armado en Etiopía

La crisis del norte de Etiopía comenzó con el estallido del conflicto en noviembre de 2020 en Tigray y desde entonces se ha extendido a los estados regionales colindantes de Amhara y Afar. Hasta ahora, un total de 9,5 millones de personas en Amhara y 970 mil en Afar se han visto directamente afectadas por el conflicto.

El Fondo de Emergencias actúa en 5 woredas afectadas por el conflicto, Gulina, Awra, Ewa, Yaloo y Chifra, en la región de Afar, donde se está proporcionando apoyo psicosocial y de salud mental con un enfoque centrado en la Terapia del Trauma, tanto a la población desplazada interna como a la población retornada que ha sobrevivido a la violencia sexual y de género y a otras experiencias traumáticas ocasionadas por el conflicto.

"Junto a African Humanitarian Action hemos elaborado un Manual de Terapia basada en el trauma para uso de los profesionales de la salud en unidades de atención primaria y secundaria y para aplicarlo a nivel nacional. También hemos priorizado la formación de 30 sanitarios de 15 centros de salud para responder a pacientes que sufren estos traumas".

Prevenir la violencia de género en Beni, RDC

En RDC, el Fondo de Emergencias pone el foco en la promoción del derecho a una vida saludable y libre de toda violencia en un contexto de emergencia de salud pública a través de la prevención y mitigación de la violencia sexual y de género en Beni (Kivu Norte). Concretamente se trabaja en los centros de salud de Malepe, Ngongolio, Rwangoma, con el apoyo de las socias locales Programme de Promotion de Soins de Santé Primaire y Grupo de Asociaciones para la Defensa de los Derechos Humanos y la Paz.

"Gracias a esta intervención, más de 21.444 personas (15.848 mujeres y niñas) han sido atentidas para proteger su salud y los derechos sexuales y reproductivos de la población más vulnerabilizada. En el país, el 52% de las mujeres menores de 15 años reconoce haber sufrido algún tipo de violencia física a lo largo de su vida y el 30% de violencia sexual. Y más datos: Kivu Norte y Kivu Sur acumulan el 50% de los casos de violencia sexual registrados en todo el país. La generalización de las agresiones sexuales como estrategia de desestabilización supone sin duda la más dura de las expresiones de la desigualdad de género que padecen las mujeres en la RDC", apunta Montesinos.

Construir resiliencia en Kiaka II, Uganda

El Fondo de Emergencias de Farmamundi también apoya el trabajo en Uganda, donde se persigue construir resiliencia entre la población refugiada congolesa de Kyaka II bajo un enfoque integral de la salud y gracias al apoyo de las socias locales EMESCO Development Foundation y Africa Humanitarian Action. "Estamos ampliando la cobertura sanitaria y la capacidad operativa de los servicios de atención primaria con énfasis en la salud materno-infantil, la atención a la salud sexual y reproductiva y la protección ante enfermedades infectocontagiosas como el Covid-19 o el ébola", continúa Montesinos.

Uganda, que alberga actualmente al mayor número de población refugiada en la historia del país, con 1.494.505 personas refugiadas, según ACNUR, se enfrenta a distintos desafíos, económicos, políticos y socioculturales, que contribuyen a perpetuar elevados niveles de pobreza y desigualdad. Solo un 20% de la población tiene acceso a electricidad, un 8% no tienen acceso a sistemas de saneamiento y el 69% dependen de los cultivos familiares para poder subsistir (una de las principales ocupaciones en el distrito de Kyegegwa).

En Kyaka II existen dos centros de salud acreditados: Bujubuli III y Mukondo II. Tras la expansión de la población debido a la afluencia que comenzó en 2017, se han construido otros siete puestos de salud básicos. "La falta de personal, vacunas y suministros es reportada anualmente por ACNUR. En el centro de salud de Mukondo el personal tan solo cubre el 38% de lo establecido y los suministros no llegan en ningún caso al 50%. La enfermedad más común es la malaria y se estima que el 18,3% de los menores de edad la han contraído", afirma Montesinos, que, aunque destaca que el 77% de los hogares cuentan ya con mosquiteras, la media es de sólo 2 por familia, cuando el tamaño medio es de 6 personas.

Dotación de medicamentos en Yemen

Y, por último, el Fondo de Emergencias continúa el trabajo iniciado en 2020 en Yemen, país donde tres tercios de su población necesitan asistencia humanitaria, según OCHA y de ellos, 13 millones se encuentran en situación de extrema necesidad. La intervención busca mejorar la prestación de asistencia sanitaria a los pacientes de dos centros de salud del distrito de Alkahera, en la Gobernanción de Taiz, mediante el suministro de medicamentos para el tratamiento de enfermedades crónicas.

"Esta actividad se ve justificada por el colapso y el déficit en los servicios básicos de salud. El tratamiento de enfermedades crónicas, como la hipertensión, la diabetes o las enfermedades cardíacas, se hace más necesario que nunca en un contexto donde la pandemia de Covid-19 todavía mantiene cifras muy elevadas en el país y en el que los pacientes afectados pertenecen a grupos altamente vulnerables y susceptibles de sufrir complicaciones en caso de contagio", concluye Montesinos.

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