"La falta de una única historia clínica compartida por la sanidad pública y la privada es la mayor fuente de errores, efectos adversos e interacciones"

“Sería importante realizar un análisis profundo sobre la seguridad del paciente en el momento actual, que incluya a todos los agentes implicados en ello”.

La seguridad del paciente es una disciplina sanitaria que nace como consecuencia del aumento de la complejidad de los sistemas de atención a la salud, que lleva emparejado un aumento de los daños a los pacientes en los diferentes ámbitos sanitarios. Tal y como recuerda Luis Alfonso Brizuela, dentro de ...

La seguridad del paciente es una disciplina sanitaria que nace como consecuencia del aumento de la complejidad de los sistemas de atención a la salud, que lleva emparejado un aumento de los daños a los pacientes en los diferentes ámbitos sanitarios. Tal y como recuerda Luis Alfonso Brizuela, dentro de sus atribuciones profesionales legalmente reconocidas, puede contribuir a ayudar y mejorar la seguridad de los pacientes que utilizan la farmacoterapia, especialmente en los pacientes polimedicados que presentan patologías crónicas.

"Con la implantación de servicios de Atención Farmacéutica, como procesos asistenciales orientados al paciente, el farmacéutico puede participar en prevenir y/o disminuir los errores en lo que se re­ ere a la indicación, dispensación de la medicación y el en el seguimiento farmacoterapéutico de los pacientes, con la ­finalidad de conseguir el objetivo terapéutico adecuado, con los menores riesgos posibles para el paciente. Por lo tanto, desde la farmacia comunitaria podemos desarrollar un importante papel en la seguridad de los pacientes, mediante la búsqueda, identi­ficación y resolución de problemas relacionados con los medicamentos (PRM) con el ­ n de evitar resultados negativos de la medicación (RNM)".

Todavía se puede avanzar mucho en ese campo y, desde el punto de vista de este profesional, las mejoras necesarias pasarían por analizar el problema, establecer protocolos de actuación y favorecer la coordinación de los diferentes agentes sanitarios implicados. Tal y como re­flexiona el farmacéutico, "sería importante realizar un análisis profundo sobre la seguridad del paciente en el momento actual, que incluya a todos los agentes implicados en ello: políticos, sociales, económicos, sanitarios e incluso los propios pacientes. Una vez, analizado y evaluado, es necesario elaborar e implantar protocolos consensuados de actuación que permitan mejorar e incluso solucionar este importante problema sanitario. Por otro lado, sería importante formar equipos coordinados entre los distintos estamentos de la atención sanitaria, con profesionales cuali­ficados que trabajen en todos los ámbitos de la salud, contando también con la participación activa de los pacientes".

Brizuela considera que la falta de una única historia clínica compartida por la sanidad pública y la privada es la mayor fuente de errores, efectos adversos e interacciones en estos momentos. "Las prescripciones privadas no quedan registradas en la historia clínica del paciente, lo que supone que si estos utilizan ambos ámbitos sanitarios, pueda existir una duplicidad en el tratamiento farmacológico para una misma patología, dando lugar a problemas derivados de la medicación. Otra fuente importante de errores es la falta de conciliación de la farmacoterapia tras las altas hospitalarias, ya que los pacientes que tienen varias prescripciones anteriores con las nuevas, tras el alta no son capaces de entender de forma clara la medicación que tienen que tomar ni las posologías correspondientes". Por lo que se re‑ ere a los retos que enfrenta la farmacia en esta área, la seguridad del paciente, manifiesta que uno de los principales sería mejorar la coordinación entre los distintos ámbitos sanitarios, ya que puede ayudar a disminuir los problemas relacionados con la medicación de los pacientes. "Conseguir canales de comunicación fluida entre los profesionales sanitarios también sería un reto para la farmacia. A nivel interno, es necesario tener formación y herramientas que permitan mejorar la adherencia terapéutica, sobre todo en polimedicados y en pacientes ancianos. Otro reto dentro de la farmacia comunitaria sería la implantación de protocolos consensuados de actuación que intenten disminuir los errores de medicación, prevenir interacciones y detectar efectos adversos".

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