¿Tiene futuro la evaluación de tecnologías sanitarias después del covid-19?

Con el lema `La Farmacia, unida en la recuperación de la atención sanitaria´, el 80 Congreso Mundial de Farmacia y Ciencias Farmacéuticas (FIP) repasa las lecciones aprendidas por todo el mundo durante la pandemia

Con el lema `La Farmacia, unida en la recuperación de la atención sanitaria´, el 80 Congreso Mundial de Farmacia y Ciencias Farmacéuticas (FIP) repasa las lecciones aprendidas por todo el mundo durante la pandemia para prepararse ante futuras emergencias. Unas de las más relevantes deriva de cómo los países de ...

Con el lema `La Farmacia, unida en la recuperación de la atención sanitaria´, el 80 Congreso Mundial de Farmacia y Ciencias Farmacéuticas (FIP) repasa las lecciones aprendidas por todo el mundo durante la pandemia para prepararse ante futuras emergencias. Unas de las más relevantes deriva de cómo los países de todo el mundo tomaron decisiones relacionadas con el uso de tratamientos y vacunas contra el COVID-19 y el papel que desempeñó la evaluación de tecnologías sanitarias (HTA, por sus siglas en inglés).

Como señala Dyfrig Hughes, moderador de una mesa redonda que ha profundizado en esta cuestión en el marco del congreso, "es importante comprender cómo los gobiernos y los sistemas de salud tomaron decisiones con respecto al uso de tratamientos y diagnósticos de COVID-19". "Las decisiones de brindar estos tratamientos se tomaron en base a evidencia de eficacia clínica limitada y significaron que hubo que desviar recursos de otras áreas terapéuticas para priorizar la respuesta a la pandemia", agrega.

Un enfoque importante, actualmente defendido por la Organización Mundial de la Salud, es el uso de HTA para informar la toma de decisiones sobre la adopción de nuevas tecnologías para garantizar que los sistemas de atención médica obtengan la mejor relación calidad-precio. Sin embargo, su uso en el contexto de una pandemia no ha estado exento de desafíos.

Juan Carlos Réjon-Parrilla, del Área de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de la Fundación Progreso y Salud (AETSA-FPS) de la Junta de Andalucía ha participado en la sesión para explicar cómo puede la HTA utilizarse para maximizar los beneficios para la salud, poniendo de relieve que se trata de "un proceso de evaluación sistemático, transparente y multidisciplinario respaldado por pruebas y métodos sólidos, con el objetivo de determinar el valor de una tecnología sanitaria y brindar orientación sobre cómo se pueden utilizar las tecnologías sanitarias en los sistemas de salud".

La HTA en España

En el caso de España, se lleva a cabo a través de dos canales. Uno es a través de la AEMPS y la aprobación de nuevas moléculas e informes de posicionamiento terapéutico. Otra es la RedETS, que implica otras tecnologías sanitarias, mide criterios de eficacia y rentabilidad y además no evalúa normalmente nuevas moléculas.

Los criterios que siguen ambos cauces, aclara el especialista, están recogidos en la legislación española. "Gravedad de la enfermedad, las necesidades específicas de ciertos grupos de personas, el valor terapéutico y social del medicamento y los beneficios clínicos incrementales teniendo en cuenta su rentabilidad, el uso racional del gasto público y el impacto presupuestario en el servicio de salud, la existencia de alternativas terapéuticas a menor precio, y el grado de innovación del nuevo medicamento".

Sin embargo, apostilla Rejón, "la ley no define estos términos ni regula cómo han de ser utilizados, ponderados o combinados en la toma de decisiones".

Es ahí donde cobra especial importancia la RedETS "una iniciativa colaborativa que involucra a 8 agencias y unidades de HTA, y está formada por un presidente, vicepresidente y una Secretaría (sede en el Ministerio de Salud)". Todas ellas nombradas por los gobiernos regionales o por el gobierno nacional.

En este sentido, "comparten un marco metodológico común guiado por principios de reconocimiento mutuo y cooperación y cuyo objetivo es evitar la duplicación del trabajo".

¿Y qué criterios guían la valoración de los dispositivos en España de la Red Española de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del Sistema Nacional de Salud? Tal y como enumera el especialista, "las dimensiones tenidas en cuenta en las HTA de tecnologías sanitarias no medicamentosas en España, la seguridad, la eficacia (dentro de esta dimensión de eficacia, hay una subsección que captura lo que se refiere como satisfacción y aceptabilidad del paciente), y la consideración de implementación (impacto económico, presupuestario y eficiencia de la tecnología, organizacional y ético social y legal)". En suma, "criterios similares a los utilizados para los medicamentos" que están recogidos en la `Guía para la elaboración y adaptación de informes rápidos de evaluación de tecnologías sanitarias´.


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