Protección solar: preguntas frecuentes

A la hora de buscar un protector solar de confianza, el primer sitio al que acude la mayoría de la población es la farmacia.

Por Meritxell Martí, farmacéutica experta en dermatología A la hora de buscar un protector solar de confianza, el primer sitio al que acude la mayoría de la población es la farmacia. Por ello, es muy importante abordar correctamente todas las dudas que puedan preguntarnos nuestros pacientes. Más que consultas de carácter ...

Por Meritxell Martí, farmacéutica experta en dermatología

A la hora de buscar un protector solar de confianza, el primer sitio al que acude la mayoría de la población es la farmacia. Por ello, es muy importante abordar correctamente todas las dudas que puedan preguntarnos nuestros pacientes. Más que consultas de carácter muy técnico, la labor de concienciación de que se debe usar filtro solar y del daño que provoca el sol en la piel, es misión del farmacéutico, el primer sanitario a pie de calle.

En este texto, os propongo algunas preguntas frecuentes sobre esta cuestión.

¿Los niños necesitan un filtro solar específico?

Es aconsejable usar filtros solares específicos para los más pequeños, formulados especialmente para evitar la irritación de su sensible piel. Además, lo ideal es proteger a los niños con ropa, gafas y gorras y mantenerlos alejados del sol en la medida de lo posible. Cuando hablamos del grado de protección solar, debe ser el más elevado. Otra de las características importantes de estos productos es el resto de la formulación, y es aconsejable que reúna estas otras características: que sea antiroce, que se mantenga en la piel, que sea waterproof y que sea fácil de aplicar en todo el cuerpo. Cuando protegemos a los niños no debemos olvidar toda la piel corporal, la cabeza y hasta los labios.

¿Se puede usar el mismo envase de un año para el otro?

Hay dos parámetros que marcaran si se puede o no usar: la fecha de caducidad y, si está abierto, el tiempo que ha pasado desde que se abrió. Se pueden usar siempre que respetemos la fecha de caducidad del producto. Si lo hemos abierto, en el envase indica el tiempo válido desde su primera apertura, generalmente son de 12 a 18 meses. Esta nomenclatura se denomina PAO y se representa con la silueta de un envase abierto junto con el número de meses.

También deberíamos tener en cuenta cómo ha sido conservado el producto. Si ha estado expuesto a altas temperaturas, o directamente a la luz solar, puede haber perdido su eficacia. Por otra parte, un producto que haya sido manipulado puede contaminarse con bacterias y hongos, por lo que no es recomendable aprovecharlo.

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