¿Cómo impacta el Covid-19 a la fatiga crónica?

El Covid-19 reactiva virus latentes en personas con síndrome de fatiga crónica.

El Covid-19 reactiva virus latentes en personas con síndrome de fatiga crónica, según un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Linköping, en Suecia, y que ha sido publicado en la revista ´Frontiers in Immunology´. La fatiga severa a largo plazo, el malestar post-esfuerzo, el dolor y los ...

El Covid-19 reactiva virus latentes en personas con síndrome de fatiga crónica, según un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Linköping, en Suecia, y que ha sido publicado en la revista ´Frontiers in Immunology´.

La fatiga severa a largo plazo, el malestar post-esfuerzo, el dolor y los problemas para dormir son signos característicos de la encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica. Las causas de la afección no se conocen con certeza, si bien se ha establecido que el inicio en la mayoría de los casos sigue a una infección viral o bacteriana.

La salud de la persona afectada no se restablece incluso después de que se resuelve la infección original y, de hecho, la condición a veces se conoce por su nombre alternativo: fatiga posviral. Dado que se desconoce la causa, no se han desarrollado pruebas de diagnóstico.

"Este grupo de pacientes ha sido descuidado. Nuestro estudio ahora muestra que hay medidas objetivas disponibles que muestran diferencias fisiológicas en la reacción del cuerpo a los virus entre pacientes con EM y controles sanos", han dicho los investigadores.

Sin embargo, ha sido difícil determinar si tales virus reactivados están involucrados en el síndrome de fatiga crónica, hasta ahora. La amplia propagación del coronavirus SARS-CoV-2 durante la pandemia ha brindado a los investigadores una oportunidad única para estudiar lo que sucede en las personas con el síndrome de fatiga crónica durante una infección leve por el virus y compararlo con lo que sucede en los controles sanos.

Los investigadores analizaron muestras en busca de anticuerpos contra el SARS-CoV-2 y virus latentes, y encontraron una huella digital especial de anticuerpos contra el virus del herpes común en la saliva. Uno de estos virus fue el virus de Epstein-Barr (EBV), que ha infectado a casi todo el mundo y que, en la adolescencia, puede originar la mononucleosis.

Aproximadamente la mitad de los participantes se infectaron con SARS-CoV-2 durante la primera ola de la pandemia y desarrollaron Covid-19 leve (58 % de los que tenían EM/SFC y 41% del grupo de control). En más de un tercio de los casos, la infección había sido asintomática, por lo que la persona no había sido consciente de la infección.

Sin embargo, después de que pasó la infección por SARS-CoV-2, los investigadores detectaron anticuerpos específicos en la saliva que sugerían que tres virus latentes se habían reactivado fuertemente, uno de ellos era el EBV. La reactivación se observó tanto en pacientes con síndrome de fatiga crónica como en el grupo de control, pero fue significativamente más fuerte en el primer grupo.

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