Vitamina D y protección solar: guía para farmacéuticos 

Por Dra. Lorea Bagazgoitia, dermatóloga.

18/06/2024

La detección de niveles bajos de vitamina D es cada vez más frecuente en nuestro medio. La causa de esto no está del todo clara. No obstante, lleva indudablemente a la controversia entre una recomendación de protección solar rigurosa y el hecho de que esta podría conllevar una menor síntesis ...

La detección de niveles bajos de vitamina D es cada vez más frecuente en nuestro medio. La causa de esto no está del todo clara. No obstante, lleva indudablemente a la controversia entre una recomendación de protección solar rigurosa y el hecho de que esta podría conllevar una menor síntesis de vitamina D. Desgranamos en este artículo los aspectos más importantes de esta relación con el fin de aclarar dudas que puedan ser de relevancia para nuestros pacientes tanto en la consulta de dermatología como en la oficina de farmacia.

Introducción a la vitamina D

La vitamina D es una vitamina liposoluble cuya acción se desarrolla a nivel de receptores intracelulares que activan la síntesis de ciertas proteínas implicadas en la absorción de calcio.  Se encuentra en diferentes formas en nuestro cuerpo. La forma circulante mayoritaria es la 25-hidroxivitamina D. Sin embargo, la forma más activa es la 1,25-dihidroxivitamina D, que ha de ser activada a esta forma en el riñón.

La vitamina D está presente en pocos alimentos. Podemos encontrarla en pescados grasos, como el salmón, y en alimentos fortificados con la misma (cereales, leche, etc.) Por ello, la fuente fundamental de vitamina D es la síntesis cutánea. La dermis produce provitamina D3 a partir de 7-dehidrocolesterol durante la exposición a radiación ultravioleta del sol, que pasa a la sangre, y en el hígado se convierte a 25-hidroxivitamina D.

Los niveles séricos deseables de 25-hidroxivitamina D aún no están claramente establecidos. La National Academy of Medicine norteamericana indica que unos niveles superiores a 20 son suficientes, mientras que otras asociaciones centradas en osteoporosis y endocrinología recomiendan que estos estén por encima de 30 para un adecuado metabolismo óseo.

Implicaciones de la carencia de vitamina D

Además de la repercusión que la vitamina D puede tener en el metabolismo óseo, se sabe que su carencia puede influir también en otros órganos y sistemas. Esto es debido a que el receptor de la vitamina D se expresa en todas las células nucleadas de nuestro organismo, por lo que la vitamina D tiene también función endocrina e, incluso, paracrina (algunas células tienen también capacidad de transformación de la 25-hidroxivitamina D a 1,25- hidroxivitamina D).

En este contexto se ha visto que unos niveles de vitamina D bajos pueden incrementar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, algunos cánceres (cáncer de colon), enfermedades autoinmunes (esclerosis múltiple), así como causar complicaciones en el embarazo.

Vitamina D y radiación UV

Sabemos que la síntesis de provitamina D en la piel se da gracias a los rayos UVB del sol. Estos son los mismos que tienen la capacidad de mutar directamente el ADN de las células cutáneas. La radiación UVB incide en las hebras de ADN, causando la formación de unos dímeros de pirimidina que derivan en mutaciones de este ADN. Esto conlleva la síntesis de proteínas defectuosas que arrancarán el proceso de carcinogénesis en la piel. Los rayos UVB son también aquellos que bloquean más específicamente los protectores; protección que viene marcada por el factor de protección solar (FPS). Un fotoprotector con un FPS 50+ tiene la capacidad de impedir el paso a nuestra piel de más del 98% de la radiación UVB.

Se sabe que las personas que pasan mucho tiempo en el interior (personas mayores en residencias, presidiarios), así como aquellos residentes en latitudes altas, donde la irradiación solar es menor, tienen niveles de vitamina D deficientes. De ahí la duda de si un bloqueo `excesivo´ de esta radiación mediante fotoprotectores con el ánimo de prevenir el cáncer de piel puede implicar un mayor riesgo de otras enfermedades a consecuencia del déficit de vitamina D. Tiene sentido pensar que un uso riguroso de fotoprotección pueda llevar a un bloqueo efectivo de la radiación UVB, que indirectamente nos cause un déficit de esta vitamina.

Vitamina D y protección solar

Afortunadamente el sistema mediante el cual nuestra piel origina la vitamina D es altamente efectivo. En unos pocos minutos de exposición podemos obtener las cantidades necesarias. Un estudio realizado en España mostró que exponer durante 3-8 minutos un 25% de nuestra piel en verano es más que suficiente para cumplir con nuestros requisitos fisiológicos.

Los productos de protección solar son altamente efectivos para la prevención del cáncer de piel mediante su capacidad de bloqueo de la radiación UV, especialmente UVB. Por esto se han realizado numerosos estudios con el fin de identificar si los protectores solares en sí son causantes de niveles más bajos de vitamina D, comparando poblaciones que se exponen al sol con o sin ellos. La buena noticia es que en ninguno de estos trabajos se ha conseguido demostrar que los fotoprotectores sean tan efectivos bloqueando la radiación UVB como para limitar nuestra síntesis dérmica de vitamina D.

Existen dos motivos claros para esto. Por un lado, aun usando el mejor fotoprotector (FPS 50+), siempre habrá un 2% de radiación UVB que superará el bloqueo de la crema y alcanzará nuestra dermis pudiendo inducir la síntesis cutánea de vitamina D. Esto teniendo en cuenta siempre que hayamos aplicado los 2 mg por centímetro cuadrado que han de usarse para obtener este grado de protección (lo cual no es habitual).

El segundo motivo va en línea con el punto anterior: la mayoría de nosotros utilizamos los fotoprotectores de forma subóptima. La cobertura absoluta del 100% de nuestra superficie corporal en un día de playa durante todas las horas del día con la cantidad correcta mencionada más arriba es prácticamente imposible de llevar a cabo. Es raro también que cumplamos con una reaplicación rigurosa cada 2 h y tras cada baño de forma homogénea sobre toda la superficie del cuerpo. Es esta imperfección la que deja margen a algunos UVB de alcanzar nuestra piel y promover la síntesis de vitamina D.

Es posible que una evitación rigurosa del sol como el uso de prendas de manga larga, sombreros, sombrillas o, sencillamente, quedarse en casa puedan implicar menores niveles de vitamina D. Pero esto no ocurre con el uso de cremas de protección solar si pasamos tiempo al aire libre. En el primer caso, si se detectan esos niveles bajos, basta con aportar esta vitamina mediante suplementación oral.

Conclusión

La vitamina D es necesaria para el funcionamiento correcto de nuestro organismo. El aporte dietético, así como una vida normal al aire libre, pueden proporcionar niveles suficientes de esta. El uso de protección solar no está directamente vinculado con una reducción en los niveles de vitamina D en la población que la usa. Es importante mantener la recomendación sobre el uso de fotoprotección con el fin de prevenir el cáncer de piel, transmitiendo a nuestros pacientes que esta no será la causante de sus niveles bajos de vitamina D en el caso de darse. Si se detecta un déficit de vitamina D en sangre la suplementación oral y no una sobreexposición al sol parecen la mejor opción.

Puedes leer el artículo en PDF aquí.

Autor: IM Farmacias
Nuestros Podcasts