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Los datos muestran que la adolescencia sigue siendo una etapa crítica para la participación femenina en el deporte, pues una de cada tres chicas de entre 14 y 18 años (32%) señala la menstruación como un motivo para no realizar actividades deportivas. Además, la encuesta revela que las jóvenes tienen el doble de probabilidades ...
Los datos muestran que la adolescencia sigue siendo una etapa crítica para la participación femenina en el deporte, pues una de cada tres chicas de entre 14 y 18 años (32%) señala la menstruación como un motivo para no realizar actividades deportivas. Además, la encuesta revela que las jóvenes tienen el doble de probabilidades que los chicos de sentirse incómodas con los cambios corporales y hormonales propios de la edad (16% frente a 9%), una cifra que aumenta hasta el 18% en el grupo de 17 y 18 años. Por otra parte, una de cada cuatro (25%) reconoce haber sentido falta de confianza a la hora de practicar ejercicio físico.
"Estos datos confirman que la adolescencia es un momento determinante para la continuidad en la práctica deportiva. Es trascendental trabajar para que las chicas tengan igualdad de oportunidades y acceso a entornos deportivos inclusivos, de modo que puedan aprovechar los beneficios físicos, emocionales y sociales, esencial para su desarrollo", señala Daniel Rivas, entrenador personal Blua Sanitas.
En este sentido, el estudio muestra que, cuando las adolescentes participan en actividades deportivas, los beneficios que perciben van mucho más allá de la mejora física. En primer lugar, un 74% de las encuestadas destaca que el deporte les ayuda a mantener un mejor estado de forma y salud general, lo que repercute de manera directa en su bienestar diario. Asimismo, un 42% señala un aumento de la confianza en sí mismas y de su autoestima, dos factores fundamentales para afrontar los retos propios de esta etapa de crecimiento. De lo que podemos concluir que la actividad física debe ser algo fundamental tanto para la salud física como psicológica.
El impacto se extiende también al plano emocional. Un 40% de las jóvenes que practican deporte afirma experimentar un mayor bienestar mental, mientras que un 35% siente más motivación y determinación para alcanzar sus metas, dentro y fuera del ámbito deportivo. Otro aspecto relevante es la dimensión social, ya que un 36% de las participantes asegura que la práctica deportiva fomenta la creación de nuevas amistades y fortalece las relaciones existentes, proporcionando un espacio de pertenencia y apoyo.
Finalmente, para las adolescentes encuestadas la actividad física regular ayuda a desarrollar habilidades como la resiliencia (18%), la autoexpresión (11%) y el liderazgo (9%), cualidades que afirman les serán útiles a lo largo de su vida.
"Por eso, resulta esencial que las adolescentes permanezcan vinculadas al deporte durante esta etapa vital. Más allá del ejercicio, se trata de un espacio donde pueden fortalecer su autoestima, descubrir su potencial y construir recursos personales que los acompañarán en su camino hacia la adultez", señala Silvia Mérida, psicóloga de Blua de Sanitas.
En último lugar, el estudio subraya la necesidad de abordar con naturalidad temas como la menstruación, la imagen corporal o los cambios físicos propios de la edad, tanto en el ámbito familiar como escolar y deportivo. A este respecto, la psicóloga Silvia Mérida, indica que "romper los estigmas y abrir el diálogo sobre estos temas es clave para que las adolescentes se sientan seguras y respaldadas. Al normalizar estas conversaciones derribamos barreras al mismo tiempo que fortalecemos la confianza y la motivación para seguir activas".
Cabe mencionar que la publicación de esta investigación coincide con la celebración del Mundial femenino de rugby, en el que España participa por primera vez. Bupa es socio oficial de salud de las selecciones de Nueva Zelanda, AllBlacks y Black Ferns, y desarrolla esta campaña como parte de su compromiso por promover hábitos saludables y fomentar la igualdad de acceso al deporte.