Alimentarse bien y hacer ejercicio pueden reducir la mortalidad hepática que se atribuye al alcohol

Un nuevo estudio que investiga cómo la actividad física y la calidad de la dieta interactúan con diferentes niveles y patrones de consumo de alcohol muestra que una alimentación saludable y un mayor nivel de actividad física reducen significativamente el riesgo de mortalidad hepática atribuible al alcohol.

Estado: Esperando

27/08/2025

Los resultados de este exhaustivo estudio publicado en la revista 'Journal of Hepatology', editada por Elsevier, utilizan datos de una gran cohorte multiétnica de Estados Unidos y destacan la importancia de tener en cuenta otros hábitos de vida a la hora de estimar el riesgo de muerte por enfermedades hepáticas relacionadas con el alcohol ...

Los resultados de este exhaustivo estudio publicado en la revista 'Journal of Hepatology', editada por Elsevier, utilizan datos de una gran cohorte multiétnica de Estados Unidos y destacan la importancia de tener en cuenta otros hábitos de vida a la hora de estimar el riesgo de muerte por enfermedades hepáticas relacionadas con el alcohol a nivel poblacional.

En Estados Unidos, más de la mitad (53%) de los adultos mayores de 18 años consume alcohol habitualmente, y aproximadamente 178.000 personas mueren cada año por consumo excesivo de alcohol. Los riesgos del consumo de alcohol están bien documentados, con pruebas sólidas que relacionan el consumo excesivo y compulsivo de alcohol con una mayor mortalidad por todas las causas y por causas específicas (por ejemplo, cáncer, enfermedades hepáticas, enfermedades cardiovasculares [ECV]).

Estudios epidemiológicos previos han sugerido que el consumo bajo de alcohol (una o dos bebidas al día) podría estar asociado con un menor riesgo de ECV, cáncer y enfermedades hepáticas. Sin embargo, los especialistas subrayan que estos hallazgos deben interpretarse con cautela debido a la confusión residual y a los comportamientos de estilo de vida no medidos que pueden diferir sustancialmente entre los no bebedores y los bebedores ligeros a moderados, lo que influye en los riesgos para la salud.

"Existe una importante laguna de conocimiento sobre la interacción entre los hábitos alimenticios y la actividad física con la mortalidad específica por alcohol en el hígado. No se sabe con certeza si las dietas saludables o el aumento de los niveles de actividad física explican las diferencias en los riesgos de mortalidad específica por hígado entre las personas que nunca han consumido alcohol y los consumidores de alcohol de forma ligera a moderada", explica el investigador principal Naga Chalasani, de la División de Gastroenterología y Hepatología del Departamento de Medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana (EEUU).

"Y lo que es más importante, sigue sin estar claro si una dieta saludable y la actividad física pueden reducir la mortalidad específica por enfermedades hepáticas en personas que consumen alcohol de forma riesgosa, como el consumo excesivo o compulsivo", añade el experto.

Este estudio analizó los datos de 60.334 adultos de la NHANES (Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición de EEUU) y los relacionó con el Índice Nacional de Defunciones, el consumo de alcohol autodeclarado (clasificado como bebedores ligeros, moderados o excesivos según las directrices del Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo), el Índice de Alimentación Saludable y la información sobre los niveles de actividad física.

Las principales conclusiones del estudio son las siguientes: cualquier cantidad de consumo diario de alcohol o consumo excesivo de alcohol se asocia con un mayor riesgo de mortalidad hepática. Además, una dieta saludable y el aumento de la actividad física reducen el riesgo de muerte relacionada con el hígado en todos los patrones de consumo de alcohol, incluso entre los bebedores empedernidos o excesivos.

La investigación también apunta que, aunque las mujeres se enfrentan a un riesgo significativamente mayor de muerte hepática relacionada con el alcohol que los hombres, también obtienen una mayor protección del hígado gracias a la actividad física y a una dieta saludable, incluso si beben.

Igualmente, una dieta rica en verduras, frutas, cereales, marisco, proteínas vegetales y grasas saludables, al tiempo que reduce la ingesta de calorías vacías procedentes de grasas sólidas, alcohol y azúcares añadidos, está fuertemente asociada con un menor riesgo de muerte relacionada con el hígado.

Además, los investigadores subrayan que las poblaciones económicamente desfavorecidas están expuestas a un consumo de alcohol de alto riesgo, una dieta poco saludable y la inactividad física, y por lo tanto a una mayor mortalidad por enfermedades hepáticas.

"Descubrimos que el cumplimiento de altos niveles de actividad física y/o calidad de la dieta se asociaba con un menor riesgo de muerte relacionada con el hígado en todos los patrones de consumo de alcohol, incluyendo una reducción del riesgo de mortalidad hepática del 36 y del 69 por ciento gracias a la actividad física y una reducción del riesgo de mortalidad hepática del 86 y del 84 por ciento gracias a una alimentación más saludable entre los bebedores empedernidos y los bebedores compulsivos, respectivamente", afirma el doctor Chalasani.

La singularidad de nuestro estudio radica en su capacidad para evaluar simultáneamente los efectos moderadores de dos importantes hábitos de vida sobre el riesgo de mortalidad hepática en diferentes niveles y patrones de consumo de alcohol en una población representativa de los Estados Unidos, lo que ofrece una visión más matizada y completa de los riesgos del consumo de alcohol.

 



Autor: IM Farmacias