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| 44 farmacia asistencial tieneesepaciente. Para saber quégradodeanalgesianecesita.También hay cuestionarios que relacionan el dolor con la repercusión que éste tiene en la vida diaria del paciente. Por supuesto, hay que “vigilar los efectos adversos”e“intentar que no haya falta de adherencia”. Cuando se instala el dolor, es muchomás difícil de volver al estado de valle. Cuantificar el dolor es bastante complicado por la diversidad de manifestaciones que conlleva (punzante, sensación de quemazón, intermitente, si mejora o empeora con el movimiento, etcétera) y por el carácter subjetivo de su percepción. Por ello, se recurre a métodos que dispongan de una elevada validez y abilidad y fácilmente comprensibles por el paciente, y que, aunque generalmente toman forma de escalas validadas (analógica, verbal, numérica, grá ca, etcétera), utilicen ciertos cuestionarios. Los más empleados son el del dolor de McGill (MPQ), el cuestionario de afrontamiento ante el dolor crónico (CAD), el cuestionario DN4 (DN4) o el inventariomultidimensional del dolor deWest Haven-Yale (WHYMPI), entre otros. En el tratamiento del dolor, dirigido a la búsqueda de la analgesia, se empleanuna amplia variedadde fármacos conmecanismos de acción muy diversos. Los grupos terapéuticos más usados son analgésicos y antin amatorios no esteroídicos (AINE), antiin amatorios tópicos y analgésicosopioides, aunqueasimismosepuedenemplear corticoides. Los AINE son el primer escalón en el tratamiento del dolor junto con el paracetamol y el metamizol, de acuerdo con la escala analgésica de la OMS. Algunas presentaciones pueden adquirirse sin recetamédica, bajo la supervisión del farmacéutico. Pero, según Oliver, “los tratamientos no se limitan sólo a analgésicos por vía oral o tópica de mayor o menor potencia, se emplean antidepresivos y antiepilépticos, incluso en ocasiones otros que aparentemente no quitan el dolor, pero pueden ser necesarios en episodios fuertes del dolor crónico como antieméticos o antimigrañosos”. Oliver subraya que, igualmente, se ha visto utilidad en algunos medicamentos que se suelen utilizar principalmente para otras patologías pero que pueden disminuir el dolor (como algunos antihipertensivos a dosis bajas para los dolores de cabeza, o relajantes musculares, entre otros). Es posible la utilización, en la mayoría de los casos, de algún coadyuvante de toterapia si la patología y el paciente lo permiten. De las casi 2.000 presentaciones comercializadas para el tratamiento del dolor, al menos 200 son de medicamentos no sujetos a prescripción médica, o de dispensación libre por el farmacéutico. Aun así, ante un cuadro de dolor crónico, leve o moderado, es habitual recurrir a otras medidas no farmacológicas antes, durante o después del tratamiento farmacológico. La sioterapia puede ser útil para recuperar la funcionalidad perdida o reducida por una lesión, aunque, si se realiza sin ningún control o por profesionales no cuali cados, se corre el riesgo de perjudicar más de lo que puede bene ciar. Tanto la aplicación de calor como la de frío, lo que es la termoterapia, puede ayudar a aliviar el dolor. Engeneral, se recomienda la aplicación de frío en los dolores agudos y con componente in amatorio y el empleo de calor con el dolor subagudo y crónico, aunque a veces el frío mejora dolores crónicos como suele suceder en el caso de migrañas. Existen bolsas reutilizables de gel frío-calor, de muy fácil utilización. Dentrodel ejercicio suave a aconsejar; se podría incluir caminar, nadar o andar en bicicleta, y siempre que no esté contraindicado. Hay que encontrar el ejercicio físico adecuado para cada dolor y persona. El farmacéutico puede incentivar que esto se realice, sencillamente preguntando si los hace, cómo los hace o animándole, ya que, al principio, suele suponer una carga para el paciente con dolor crónico y no ve el efecto bene cioso de forma inmediata. Desde la terapia ocupacional, tras una evaluación del paciente, se le enseñará a hacer las tareas ordinarias de manera diferente, ayudando a reducir los movimientos que ocasionan más dolor y buscando su mayor independencia. Desde la farmacia, se puede ofrecer muchas ayudas técnicas como alzadores, muletas, sillas de ruedas, cubiertos adaptados, esponja con alargador para las zonas de difícil acceso del paciente, facilitando su autonomía y mejorando su calidad de vida (y la del posible cuidador). El tratamiento cognitivo conductual incorpora métodos que ayuden a relajarse y disminuir el estrés. “El dolor se incrementa por el estrés, la depresión, los cambios de humor... Y éstos aumentan con el dolor, por lo quehayque intentar romper esecírculovicioso”, puntualizaOliver. Ayudar al paciente a entender que es normal que se sienta triste, cansado, con pocas ganas de salir y que ello mismo le perjudica, es fundamental. Hay que tener en cuenta que son pacientes que duermen peor de lo normal y que llegar un poco cansados a la noche les bene ciaria. Por ende, es interesante enseñar rutinas para dormir que pueden o no estar acompañadas de productos para dormir mejor (de prescripción médica o no, pero siempre adecuadas al paciente). La ortopedia no es sólo para mejorar la autonomía del paciente (andadores, bastones, sillas para la ducha, etcétera), sino también tipo órtesis (muñequeras, coderas e incluso férulas de descarga para el bruxismo tan corriente en personas con estrés y que incrementa el dolor de cabeza). Aquí, el arsenal es muy grande y se puede adaptar a las diferentes necesidades. Soler semuestrade acuerdoconOliver enque se aborda el dolor desde la farmacia“preguntando, escuchandoy, sobre todo, informando”. Argumenta queun aspectoespecialmente relevantede la labor profesional del farmacéutico es la educación del paciente. “La educación para la salud en condiciones de dolor, así como en cualquier proceso crónico, es fundamental para el buen control de estas enfermedades y es hoy otro pilarensutratamiento, yseenfocaenmantenerunabuenacalidaddevida para que los pacientes puedan realizar sus actividades diarias de forma natural, participando activamente en su estado de salud”, mani esta el vocal del COF de Alicante. “Sabemos que un paciente con dolor crónico informado conocemejor sus síntomasy,enocasiones,puedemanejarlossintenerqueacudiraUrgencias”, asegura. Además, al comprendermejor susituación, podrácomunicarse de manera más efectiva con su médico, lo que reducirá la cantidad de visitas y, por lo tanto, provocará la reducción del gasto sanitario. Eso sí, la labor del profesional farmacéutico no se limita a garantizar una información veraz. Es también labor de las farmacias y de sus profesionales la detección de los casos de dolor leve y autolimitado en el tiempo, los cuales pueden resolverse a través del Servicio de Indicación Farmacéutica, dispensando medicamentos no sujetos a prescripciónmédica, proporcionandouna informaciónpersonalizada del medicamento dispensado, así como el conjunto de medidas no farmacológicas útiles para resolver el problema de salud. Noobstante, NO HAY QUE DESCARTAR LA POSIBILIDAD DE LA AUTOMEDICACIÓN, QUE DEBE SER CONTROLADA DESDE LA OFICINA DE FARMACIA

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