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16 EL FARMACÉUTICO Una relación estrecha que contribuye no solo al bienestar físico, sino también al psicológico y de acompañamiento: “Mi farmacia es una farmaciadebarrioen laque, ademásdenuestra labor de atención farmacéutica, procuramos escuchar a la gente, solucionar los problemas que tengan... En definitiva, que se sientan como en casa”. Sobre la evolución del modelo farmacéutico, considera que “el desarrollo digital y tecnológico de las sociedades occidentales ha cambiado profundamente la oficina de farmacia, de manera que exige adaptación a diferentes modelos y herramientas de gestión tanto en la organizacióndiariadel trabajo como en la relación con los pacientes”. A ello se une un mayor conocimiento de la población en materia de salud, loque exige una constante formación y actualizaciónde los conocimientos por partedel farmacéutico. “Creoque la farmaciasehamodernizadoenormementeanivel técnicoy tecnológico, lo que ha derivado en unamejora del servicio”, reflexiona. La información científicamente contrastada y fiable es clave para Isabel, y asegura que “es preciso prestar servicios que aporten un beneficio real al ciudadano”. Sin embargo, añade: “No creoque el futurode la farmaciapase por prestar servicios complementarios almedicamento, sino más bienpormejorar la calidad de la atención farmacéutica a través de servicios como los SPDs, el seguimiento farmacoterapéutico o la formulaciónmagistral de calidad”. ¿Cómo contribuir a la sostenibilidad de la farmacia? Lo tiene claro: “Mejorando las ayudas de la Administración a las farmacias VEC y permitiendo que la farmacia pueda prestar servicios propios del sistema sanitario adecuadamente remunerados”. Todo ello pasa, según ella, por garantizar a largo plazo la financiación y la estabilidad de los precios de los medicamentos por parte del Sistema Nacional de Salud. Y, si le preguntamos por los próximos años, Isabel semuestra optimista: “Laoficinade farmacia está llamada a seguir siendo una pieza clave en el sistema sanitario español, centrada prioritariamente en el medicamento y con opciones reales de ampliación de servicios que repercutan positivamente en la población”. Pilar Pantoja (Toledo) Mazarambroz es un pequeñomunicipio deToledo. Nadamás llegar, se erige ante el visitante su esplendoroso Palacio de El Castañar del siglo XX. Allí nos encontramos con Pilar, quien descubrió hace 21 años el trabajo de su vida: la farmacia. “Me gusta tratar con los pacientes y brindarlesmi confianza para que acudan amí ante cualquier duda. El ‘feedback’ es instantáneo, los frutos no se dejan esperar”, comienza a relatarnos, y continúa: “He cambiado en dos ocasiones de oficina de farmacia buscando cercanía a mi domicilio familiar, pero sigo ejerciendo en el medio rural, que es donde más a gusto me siento”. Ella se siente farmacéutica rural de los pies a la cabeza. En su caso, “el perfil del pacientehabitual es una persona de edad avanzada que necesita ayuda hasta para solicitar cita médica porque no semaneja bien con la tecnología”. Y es que la farmacia contribuye, y mucho, al engrandecimiento de los municipios demenos de 2.000 habitantes, no en vano, en los que hay farmacia se observa una menor pérdida de población en edad de trabajar y de población femenina. Sobre el modelo farmacéutico, Pilar considera que, “afortunadamente, sigue siendo el mismo, lo cual es vital para que todos los pacientes tengan las mismas facilidades de acceso al servicio farmacéutico”. En cuanto a los servicios profesionales, que están experimentado un continuo crecimiento, nuestra entrevistada asegura que falta una regulación y un mayor reconocimiento del valor añadido que aportan. Y es que servicios como los SPDs requieren tiempo e inversión en formación. ¿Ofrecerlos de forma gratuita? Para Pilar no es una opción, y sabe de qué habla: “Yo he ofrecido bastante tiempo esta prestación, y al no ser remunerada no se valora, es más, pasa a ser una obligación y una exigencia, toda vez que implica inversión, trabajo y asunciónde responsabilidad”. Asimismo, no considera que el futuro de la farmacia pase por estos servicios profesionales. Para ella, “el futuro es y siempre será el medicamento, y esto no lo debemos olvidar”. De hecho, su farmacia se dedica fundamentalmente a la dispensación de fármacos, que representan un 85% de las ventas. “El resto de producto se vende poco, ya que no podemos competir en precio con grandes superficies. El paciente valoramás nuestro consejo, pero al final el precio es determinante”, reflexiona. Echando la vista atrás, sale a relucir la cuestión de los impagos, que le afectaron sobremanera. Tanto que, explica, “tuve que acogerme a una línea de crédito para poder continuar, con todo lo que supone de gasto añadido”. Pero se repuso, y sigue pensando que el modelo farmacéutico ha demostrado que funciona, ha evidenciadosuesencialidadydesempeñaunrol fundamental dentrodel sistemadesaludpúblico español. Por ello, “debemos luchar para que semantenga, y creo que podríamos adoptar cada vez más funciones conjuntamente con la Atención Primaria para lamejora del paciente y del sistema”. “PODRÍAMOS ADOPTAR CADA VEZ MÁS FUNCIONES CONJUNTAMENTE CON LA ATENCIÓN PRIMARIA PARA LA MEJORA DEL PACIENTE Y DEL SISTEMA”

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