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123 Cada vez es más habitual oir hablar de fórmulas cosméticas que incluyen hasta el 99% de ingredientes naturales. De protectores solares que tienen en cuenta el agua de los océanos para no contaminarla. De envases reciclables (muchos no lo eran) fabricados con plástico reciclado. Hay un retorno al refill (rellenado de envases para animar al consumidor a producir menos residuos). Se habla sin parar de la huella de carbono -cuantificada en cada paso que damos- y conocemos más el significado de los diferentes certificados (cruelty free, vegan B-Corp, entre otros muchos), que distinguen unas empresas de otras en cuanto a la calidad y transparencia de sus productos. En definitiva: el objetivo es apostar -con urgencia-, por un crecimiento económico sostenible en el que empresas y consumidor final van de la mano. Sellos de calidad ¿Por qué apostar por los productos que los tienen? Desde Weleda consideran que, “hoy en día, no basta con que un cosmético sea eficaz, sino que ha de ser natural y de la mejor calidad, acompañado de envases reciclables y procesos de fabricación éticos”. Pero, ¿cómo sabe el consumidor que esto se cumple? “Para eso están los certificados o sellos de calidad de empresas independientes y sin fines de lucro. Su misión no sólo es aportar información sobre la calidad de los ingredientes, sino también sobre sus métodos de fabricación y procesamiento, así como los principios éticos de la compañía”. Cosmética sólida o envases XXL El formato sólido reduce la cantidad de plástico de la que nos rodeamos, especialmente en nuestra higiene diaria. Lo que en un principio fue algo curioso, hoy es un modelo que apuesta por reducir las montañas de envases que produce la industria cosmética. Así, al cambiar el formato líquido por la cosmética sólida, se reduce la producción de residuos innecesarios, minimizando el impacto medioambiental. Con un pequeño gesto, como el pasarse al champú sólido, se ayuda al medioambiente, ya que cada pastilla equivale a tres botellas de 250gr de champú líquido. También los formatos XXL se presentan como una alternativa a la hora reducir la cantidad de envases consumidos. Muchos dermocosméticos son para toda la familia, por eso se presentan en prácticos formatos grandes, cómodos y ecológicos. Rellenado de envases o refill Esta práctica, que ya llevaban a cabo nuestras abuelas, vuelve con fuerza con propuestas de las grandes marcas, que empiezan a instalar puntos de rellenado en las farmacias. Es un gesto limpio, más económico para el consumidor, y bueno para el planeta. Comercio justo: una apuesta que nos beneficia a todos Lleva tiempo adentrarse en las marcas para conocer su forma de trabajar, pero es una asignatura pendiente si queremos elegir lo mejor para nosotros y para el planeta. Hay muchas marcas que apuestan por el comercio justo para dignificar a las personas que hay detrás de un producto. Una buena razón para informarnos más y darlas a conocer al consumidor. Protección de los océanos El 80% de la contaminación de los océanos es generada por las personas. Y las fórmulas químicas de los protectores solares han conribuido a esta contaminación. Conscientes de ello, la mayoría de fabricantes ha modificado su modelo de producción. ¿Cómo? Los tubos y frascos se fabrican con plástico reciclable y las cajas se realizan en papel proveniente de madera producida en bosques gestionados con criterio sostenible. Por su parte, las fórmulas consiguen la misma eficacia, pero minimizando su impacto en el agua y sobre el coral, fuente de vida de los océanos. Además, muchas marcas han dado un paso al frente y han unido la solidaridad a esta visión sostenible, “con proyectos de regeneración de los corales en Indonesia para preservar el ecosistema marino o la replantación de 2.000 corales en el sudeste asiático a lo largo de la Isla de Bali” como es el caso, por ejemplo, de los protectores solares Eau Thermale Avène. EJEMPLOS DE CERTIFICADOS NaTrue • No permite ingredientes sintéticos (ni siquiera en pequeñas proporciones): deben ser ingredientes 100% naturales. • Considera el agua como un elemento neutro y no se incluye como ingrediente natural para no inflar el porcentaje de “naturalidad” de un producto. • No permite organismos modificados genéticamente. • Transparencia sobre sus criterios, ingredientes, marcas y productos certificados. Además, exige que, al menos, el 75% de la marca esté certificada. UEBT • Este certificado avala que la biodiversidad se conserva y se utiliza de forma sostenible durante la obtención de materias primas para sus productos. • Que todos los socios a lo largo de la cadena de suministro sean tratados y pagados de manera justa, y que exista un sistema de trazabilidad para identificar los orígenes de los ingredientes naturales. • Que en lugar de “acaparamiento de tierras”, se tomen medidas concretas para evitar el uso ilegal de la tierra. • La mayor transparencia y trazabilidad posibles dentro de la cadena de suministro: auditorías regulares in situ. B-Corp • “Ser B-Corp significa pertenecer a un movimiento global, de más de 4000 compañías (de más de 150 industrias y 74 países) que están construyendo una economía más humana y sostenible para las personas y el planeta. A diferencia de las empresas que sólo persiguen fines económicos, las B Corps cumplen con los más altos estándares de desempeño social y ambiental, transparencia pública y responsabilidad”, defienden desde Weleda. EL CONSUMIDOR DEBE RECOGER LOS CAMBIOS QUE LA INDUSTRIA DERMOCOSMÉTICA PROPONE PARA REDUCIR LA CONTAMINACIÓN

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